Si tuviese que anticipar mis peticiones a los Magos de Oriente, les pediría que imbuyesen en quien me gobierna, es decir, Pedro Sánchez, un mínimo de previsibilidad.
No tomo las uvas, así que he tenido que recurrir a las grabaciones para contemplar una anécdota, muy comentada, sobre la vaca que apareció en la retransmisión de las campanadas en TVE.
Una encuesta que se publicaba este 2 de enero, inaugurando el año, confirmaba algo en lo que yo he venido trabajando, con la ayuda de Metroscopia, desde hace ya tres años: se inicia la era del pesimismo.
Mafalda es ácida y crítica. Mucho más que Broncano. Y profunda, lo contrario de Broncano que es la cultura imperante, la cultura kleenex, de usar y tirar.
En traducción libre del último sermón de 2024 (noche del martes 31), de agradecimiento por el año que se fue (Te Deum) y de saludo por el recién llegado (Jubileo 2025), el Papa Francisco ha pedido a los gobernantes del mundo que respeten la vida humana.
En "Gerona", una novela de la primera serie de los Episodios Nacionales publicada en 1874, don Benito Pérez Galdós describe un panorama que al señalar a los políticos de su tiempo también estaba retratando a quienes vendrían después.
A finales del año que viene, el 20 de Noviembre, se cumplirán cincuenta años de la muerte de Franco.
El INE publicó la semana pasada el comportamiento del PIB en el tercer trimestre del año.
Mala noticia es, sin duda, ese empeño del Gobierno en celebrar la muerte de Francisco Franco hace cincuenta años.
La ministra de Sanidad, Mónica García -médica y madre, como se suele presentar- es fiel a su padre comunista, pero en lugar de inclinarse por un comunismo vintage y nostálgico, ha reciclado su comunismo hacia el modelo Podemos, más evolucionado, donde las dictaduras proletarias tipo Maduro, no suelen exhibir ni a Lenin, ni a Stalin, aunque los resultados sociológicos sean bastante semejantes.
Hace treinta años, asistido por el don de la profecía, Rafael Sánchez Ferlosio, en uno de sus famosos "pecios", dejó escrito que "vendrían más años malos y nos volverían más ciegos".
Llega el fin del año. Nos tomaremos las uvas y brindaremos con esperanza por el que viene.
Confieso, querido lector, que estoy abrumado, aprensivo y quizá hasta angustiado ante las perspectivas que nos presenta el año 2025, que amenaza con ser aún más estruendoso, más estrepitoso, que el 2024 al que le quedan horas.
Un año más el Gobierno se dispone a saquear a trabajadores y empresas. A pesar de que las arcas públicas están llenas, vamos para el quinto año de recaudación récord, no parece suficiente.
Leí un día a un escritor famoso que la talla moral de un país se muestra en sus propósitos para el nuevo año.
No es lo mismo el delito achacable a un individuo que el delito vinculado a una institución, aunque sea achacable a quien la representa.
Califiqué en otro artículo a 2024 como 'el año del forajido'. El prófugo ha protagonizado más titulares que nadie y aún gira la expectación en torno a cuándo será visitado en su refugio por el presidente del Gobierno.
Fernando Grande Marlaska ha sido un juez admirable, que sufrió durante muchos años la persecución de ETA.
Repaso mis notas sobre aproximaciones a 2025, 'el año del Cambio' en tantos sentidos, y debo confesarle que me siento algo abrumado.
Tiene razón el Rey Felipe VI cuando invita a cuidar el bien común por encima de cualquier otro objetivo partidista, a poner de verdad a las personas en el centro de todo objetivo social o nacional, cuando pide serenidad, consensos y un pacto de convivencia.
Al menos una vez al año Felipe VI nos invita a darnos un baño de sentido común. Lejos de la insoportable banda sonora que genera la reyerta política nacional, nada tan entrado en razón como las apelaciones a entenderse en lo esencial y relativizar lo accidental.
Cada vez que se producen los mensajes del jefe del Estado por Nochebuena, los medios de comunicación tienen a contraponer lo que escuchan con la actitud de los políticos, que contradicen con sus acciones las palabras, siempre conciliadoras, del Rey.
Pedro Sánchez eligió, para hacer el tradicional balance del año político, una fecha temprana, inédita: la jornada anterior a la de Nochebuena, que es cuando el Rey lanza su mensaje navideño.