Paso atrás. Mirar al pasado puede ser conveniente, cómo no, para evitar repetir errores. Obsesionarse con el pasado es, en cambio, un gran error.
A veces da un poco de vergüenza el tono y contenido de los debates patrios.
Arruinar a la pequeña y mediana empresa parece que se ha convertido en la meta del Gobierno y especialmente de la vicepresidenta y ministra de Trabajo.
De no encontrarse enfermo, y no hay noticia en ese sentido, la ausencia de Pedro Sánchez del funeral celebrado en Valencia por la memoria de las doscientas veintidós víctimas de la riada ha sido un una decisión incompatible con el decoro y la responsabilidad exigible a quien preside el Gobierno de España.
Los fines de semana soy un periodista bastante descuidado. Tanto es así que me pilló sorprendido, como a millones de españoles, comprobar que, en uno de los actos culturales más importantes de Europa de este primer cuarto de siglo -el final de la restauración de la catedral de Notre Dame- no hubiera ninguna representación española: ni el Rey, ni el presidente del Gobierno, ni el ministro de Asuntos Exteriores, ni el ministro de Cultura.
El primer milagro de la nueva Notre Dame de París ha sido la cancelación de Bashar Al Asad, el oculista que cegaba a sus enemigos con fósforo blanco durante una cruenta guerra fratricida.
El que espera se desespera. Al respecto de las posibilidades que tiene el PP para llegar a La Moncloa, en los comentarios de los lectores de los medios digitales conservadores se perfila algo parecido al desánimo en relación con el equipo que encabeza Alberto Núñez Feijóo.
Los de la orilla izquierda andan muy preocupados por el progresivo deterioro de la Universidad Pública* en la Comunidad de Madrid, donde "casualmente" gobierna Isabel Díaz Ayuso.
Como cada año, Pedro Sánchez y muchos de sus ministros se reunirán en estas fechas navideñas -el miércoles, concretamente, en esta ocasión-con bastantes periodistas para tomar una copa en La Moncloa.
La presidenta de la Comisión Europea se hizo estos días en Montevideo una bonita foto con los cuatro presidentes de los países que componen Mercosur: Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.
Mantuve una polémica en la radio de Herrera con el columnista Salvador Sostres y Francia fue, esta vez, el motivo.
En países de trayectoria y conductas democráticas más arraigadas que en el nuestro los ciudadanos desconocen los nombres de los magistrados que presiden los tribunales.
Algún día la Historia nos culpará a todos, políticos, periodistas, la escasa sociedad civil activa que queda, por la irresponsabilidad de, ante la nueva era que de manera clarísima se ha abierto ante nosotros, haber mantenido las viejas formas, la vieja política, y no haber abierto carpetas nuevas.
De las diez cuentas corrientes a su nombre, doña Begoña Gómez de Sánchez sólo tiene 40 euros de saldo, en una de ellas.
¿Una reforma constitucional? Cada año, por estas fechas, escribo a favor; qué cansancio, Señor.
A Óscar López le ha colocado hace poco Pedro Sánchez al frente del Ministerio para la Transformación Digital y la Función Pública, convencido de sus conocimientos técnicos, su experiencia y su valía personal y profesional.
Líbrenme los dioses de establecer maliciosas comparaciones de la política nacional con el culebrón surcoreano.
Los periodistas siempre nos ponemos en guardia cada vez que se nombra a un nuevo secretario de Estado de Comunicación.
Desde la perspectiva de su tiempo -la primera mitad del siglo XX-, Antonio Gramsci apuntaba que, para alcanzar la hegemonía política, primero había que conseguir la hegemonía cultural.
La actualidad devora las noticias, un asunto tapa a otro mientras que el siguiente aguarda turno.
El Gobierno sigue poniéndose medallas con la evolución de la economía en nuestro país. Lo hizo el propio presidente del Gobierno este fin de semana en el congreso de la vergüenza y la exaltación de la figura del líder y también de los imputados y condenados por corrupción.
ALdama, ALvise, ALvaro García Ortiz y, bueno, ya en plan chistoso, si cabe, ALbalos. Todos ellos desfilarán más tarde o más temprano -en las dos próximas semanas bajo la atenta mirada de ALejandro Luzón, fiscal anticorrupción, por las dependencias del Supremo, anticipando días incómodos para ALgunos en el entorno de La Moncloa.
Los finos analistas no suelen reparar en el generalizado malestar de la Judicatura por la desautorización del Gobierno al Tribunal Supremo que condenó a los máximos responsables del intento secesionista de octubre de 2017.
He escuchado en algunas radios tremendas invectivas contra el padre Angel García, sí, el famoso 'padre Angel', que aparecía este fin de semana en muchas portadas fotografiado en la segunda fila del congreso del PSOE, preciosamente detrás de Pedro Sánchez y su mujer, Begoña Gómez.