En el Gobierno están nerviosos. En la huida hasta llegar a 2027 ven enemigos y fantasmas por todas partes y disparan contra el mensajero que se atreve a reportar lo que acontece.
En mal momento le roban a Francia las joyas de la Corona. Y las de la corte de Napoleón, que viene a ser lo mismo.
El espectacular robo en el Museo del Louvre ha demostrado que, en el Louvre, es mucho más difícil entrar queriendo pagar la entrada -si no las has adquirido o reservado con anterioridad- que entrar y salir por la ventana, y robar joyas que pertenecieron a la monarquía francesa.
Pasando por alto el acuerdo de paz entre Israel y Hamás, alcanzado tras la mediación del presidente de los EE.UU., Donald Trump; el emir de Qatar, los presidentes de Turquía y Egipto exigiendo una paz justa y duradera para Palestina cientos de personas se manifestaron el domingo en Madrid encabezados por políticos, sindicalistas, personajes del mundo de la cultura y la farándula.
Si a un español hace dos décadas le hubieran dicho que se iba a tragar la ristra de infamias que no solo se ha tragado sino que ha convertido en normalidad y dieta, hubiera puesto el grito en el cielo y perjurado que eso jamás sucedería.
Pablo Iglesias, uno de los personajes más siniestros, inútiles y despreciables de la polìtica española, acaba de decir dirigiéndose al PSOE, que ellos, Podemos, no están para apoyar unos Presupuestos con aumento del gasto militar ni sus conchabeos con la derecha vasca y catalana.
Nunca se repetirá lo suficiente el comentario sobre la inutilidad de las sesiones de control parlamentario al Gobierno.
La fallida OPA del BBVA sobre el Banco Sabadell ha dejado al descubierto, más allá de la pugna empresarial, una injerencia política impropia de una democracia avanzada.
Sí, sin duda el titular de Exteriores, José Manuel Albares, es uno de los ministros de confianza de Pedro Sánchez.
Nunca como en este caso tuvo tanto valor predictivo el viejo dicho castellano: "el que calla, otorga".
A reserva de lo que pueda durar el acuerdo de paz entre Israel y Hamás que, de momento, ha supuesto la suspensión de los bombardeos israelíes, la liberación de una veintena de rehenes que permanecían en poder de la organización terrorista que los mantenía secuestrados desde hace más de dos años y la excarcelación de dos centenares de presos palestinos, es de justicia subrayar el gran éxito conseguido por el presidente norteamericano Donald Trump.
El problema de cumplir años no está en la evidencia de que cada anualidad te convierte en una persona con menos fuerza y menos joven, sino en comprobar que, cada doce meses, hay otros números de teléfono, en tu agenda, a los cuales ya no volverás a llamar.
¿No hay nadie que sea capaz de devolver la dignidad a la polìtica? Lo que estamos viviendo, entre el asombro y el cabreo, es un espectáculo mediático lamentable, un bochorno institucional y un enfrentamiento viral y estridente, lejos tanto de la reflexión como de la gestión eficaz de los intereses de los ciudadanos y, por supuesto, del bien común.
Que José Luis Ábalos haya mantenido, hasta el momento, su acta de diputado es, simple, lisa y llanamente, una golfada.
Me reprochan el sobrenombre de "cabestro" aplicado al presidente de los Estados Unidos, Ronald Trump, por la presunta falta de respeto contenida en la alusión a los bueyes "mansos" que guían a las reses bravas.
Estamos tan acostumbrados a los vaivenes políticos de Pedro Sánchez que, aunque resulten llamativos, ya no constituyen sorpresa.
Es un hecho comúnmente aceptado que el CIS, antaño prestigioso centro de estudios demoscópicos, de la mano de José Félix Tezanos se ha convertido en una suerte de prolongación del departamento de propaganda de La Moncloa.
El Gobierno ha decidido una vez más castigar a los autónomos lo que demuestra que su compromiso es puro maquillaje.
Siempre he dicho que las formas, en política y en la vida, importan tanto como el fondo o más.
He pasado por varias fases, respecto a la errática e incomprensible labor de nuestro ministro de Asuntos Exteriores, calificado con los peores comentarios por la mayor parte de los diplomáticos profesionales.
El dato avala el relato. España permanece en la OTAN porque así lo decidimos los españoles el 12 de marzo de 1986 tras un referéndum en el que participó el 59,4 % del censo electoral y ganó el SÍ por un 56,85% de los votos válidos.
El domingo, día de nuestra Fiesta Nacional y de la Hispanidad, algunos hicieron lo que ya, en realidad, se espera de ellos: rebuznos rituales contra nuestra historia por parte de la extrema izquierda y huida a escape del Presidente del Presidente del Gobierno y del coro de ministros del Palacio Real para no tener que contestar a preguntas de la prensa, ya que allí no iba a poder dejar de hacerlo como si hace de continuo en el Parlamento, donde en clara mofa, befa y escarnio a la Cámara ya ni siquiera guarda las formas y ya jamás responde nunca a lo que se le pregunta y está obligado a hacer pero que, con Armengol de árbitro, ya sabe que puede hacer lo que le de la gana sin que le piten falta.
Si el presidente se sala a la torera su obligación de someterse a las institucionalizadas sesiones de control parlamentario, donde responde lo que le da la gana a las preguntas de la oposición, sin ajustarse a lo que se le pregunta, a nadie podía extrañar que hiciera lo mismo con los periodistas que, año tras año, forman los famosos "corrillos" de la recepción del 12 de octubre en el Palacio de Oriente, con sed de emociones fuertes en forma de titular para cubrir el expediente de la jornada.
Ahora resulta que, según la izquierda de salón, el conservadurismo se desmorona en Europa.