El caso Sánchez ya es un problema nacional con denominaciones específicas que afectan directamente a personas de su entorno.
El grado de tensión en el que está instalada la vida política española va camino de ser insoportable.
La ministra de Hacienda, vicepresidenta primera del Gobierno, vicesecretaria general del PSOE y secretaria General del PSOE de Andalucía, excelentísima señora doña María Jesús Montero Cuadrado, manifestó hace poco su intranquila sospecha de que la oposición no la trata con el respeto que merece, por alguna de estas circunstancias: ser mujer, ser socialista o ser andaluza.
El intento del Gobierno por construir una justicia a la medida de sus intereses parece imparable.
En el momento de pergeñar éstas líneas han transcurrido 24 horas desde que la ONU alertó de que en 48 morirían de hambre 14.000 bebés palestinos.
Supongo que la próxima polémica inmensa que nos aguarda en este polémico país será la del retorno de la amnistía, que ahí sigue, pendiente del dictamen del Tribunal Constitucional sin que la oposición haya logrado, al menos hasta ahora, que la justicia europea entre a dictaminar sobre el caso.
Preguntaba una periodista a Eduardo Mendoza, reciente Premio Príncipe de Asturias: "¿Qué opina del pacto lingüístico firmado por Salvador Illa, el presidente de la Generalidad de Cataluña".
NADRID, 20
A lo largo de mi carrera profesional he tenido ocasión de tratar a varios dirigentes socialistas: franceses, italianos, griegos (entrevisté a Papandreu en su época de apogeo) y, naturalmente, alemanes y portugueses, a estos últimos desde que Mario Soares regresó del exilio en 1974.
Recurrir a crear una cortina de humo para intentar que asuntos comprometedores pasen a un segundo plano en la agenda política es un truco conocido.
La reciente revisión de las previsiones económicas de la Comisión Europea ha sorprendido.
No fui como periodista. Fui como aficionado. Como alguien que hace unos años jugó a esto en campos llenos de barro, sin apenas medios, con poco más que ilusión y unos cuantos compañeros dispuestos a dejarse la piel. El pasado sábado 17 de mayo, mi mujer me regaló por sorpresa dos entradas para el partido entre los Madrid Bravos y los Hamburg Sea Devils, el primero de la temporada de la European League of Football (ELF). Y allí estuve, en Vallehermoso, rodeado de un ambientazo que no era casualidad.
El culebrón de Eurovisión, por cuenta de la posición de la Moncloa sobre la masacre de Gaza, ha generado un no parar de disparates dialécticos.
El televoto no es sólo el voto a distancia, sino el voto que a mayor distancia está de lo que debe ser un voto.
En Europa y a juzgar por los resultados de la elecciones celebradas en Portugal, Rumanía y Polonia los partidos socialistas retroceden como tocados de un punto de prematura decrepitud.
El 18 de diciembre de 2024, unos días antes de las pasadas navidades, hace ya cinco meses, Begoña Gómez acudió a los juzgados para prestar declaración como imputada ante el juez Peinado.
Estamos en plena declaración de la renta, la contribución de todos a mantener el Estado del Bienestar, la justicia social, el reparto justo -al menos así debería ser- de nuestros impuestos para costear los servicios públicos, atender las desigualdades sociales, hacer posibles inversiones que creen empleo y empujen el desarrollo.
Los portavoces de la Casa blanca informan de que este lunes Donald Trump llamará a Vladimir Putin para pedirle que cesen las hostilidades en Ucrania y se inicien de una vez unas verdaderas negociaciones de paz.
Han pasado 21 días y el Gobierno sigue sin decirnos la causa del apagón del 28 de abril.
Alguna vez he titulado un comentario periodístico con la frase "la Europa blandengue".
En la pradera de San Isidro habló Feijóo este jueves sobre el silencio de Sánchez en el Congreso cuando el líder del PP le preguntó si había intervenido en el rescate de Air Europa.
Hay errores que si se repiten acaban convirtiéndose en tendencia. Tengo para mí que, en el ámbito del Partido Popular, ha sido un error el intento de resurrección política que ha llevado al ex presidente de la Generalidad valenciana Francisco Camps a postularse como líder del Partido Popular en aquella comunidad.
Quienes admiramos la integridad moral de la política portuguesa entendemos que las elecciones de este domingo en el país vecino significan un cierto reproche a lo que ocurre en España.
El servilismo del socialismo español hacia sus amos -los secesionistas- es tan constante y persistente, que comienza a acogotarnos.
Asistir a las sesiones de control parlamentario al Gobierno, cosa que el cronista suele (y debe) hacer, empieza a dejar de ser un ejercicio de periodismo político para pasar a ser otra cosa: ¿crónica del esperpento?¿tratados sobre la mala educación y el pésimo parlamentarismo? Nunca se habían registrado cosas como una acusación menos que velada nada menos que procedente del presidente del Gobierno dirigida a la oposición en el sentido de que está siendo financiada por intereses empresariales en su reivindicación de que se aplace el cierre de las centrales nucleares.