Los golpistas catalanes que se benefician de la precariedad parlamentaria del PSOE y de la ambición sin tasa de Pedro Sánchez ,se crecen. La impunidad que han conseguido primero con los indultos (Junqueras) y la que están negociando ahora desde Bruselas con el prófugo ex presidente de la Generalidad, Carles Puigdemont, les hace venirse arriba llevándoles a extremos de arrogancia que aparejan una humillación para todo aquél ciudadano que respeta las leyes.
Si hay amnistía, perdón de deudas, traspaso de competencias estratégicas, investidura y Gobierno --la última palabra la tiene Puigdemont, no Sánchez-- se empezará a cerrar el circuito del poder y la deconstrucción y vaciamiento del sistema democrático y del Estado de Derecho.
El asalto a las grandes empresas españolas fue la ensoñación de Rodríguez Zapatero siendo presidente del Gobierno. Entonces desde la Oficina Económica de La Moncloa, dirigida por Miguel Sebastián, se montó todo un tinglado para, con las peores artes, hacer caer a los presidentes de las grandes del IBEX.
El cobarde prófugo que vive en Bélgica, huido de la Justicia española, ha sido reconocido como "president". El juzgado, condenado e inhabilitado, president Quim Torra, del que nada se sabía, ha reaparecido para reclamar que la frontera de Cataluña se adentre en Aragón hasta el río Cinca.
La ley 50 del Gobierno dice taxativamente en su Título IV que un Gobierno en funciones solo puede atender asuntos de trámite. Sospecho que las urgencias electorales o de investidura de este Gobierno no amparan impulsar, aunque sea como proposición de ley surgida de varios grupos parlamentarios, una ley de amnistía en condiciones tan comprometidas como la que en las próximas horas --al fin-- parece que conoceremos en toda su extensión y en todos sus beneficiarios, comenzando por ese fugado a Waterloo.
Pedro Sánchez aún no ha logrado la investidura. Ni siquiera hay oficialmente una fecha para el Pleno en el Congreso y el acuerdo al que ha llegado con Yolanda Díaz ya tiene consecuencias.
Al prestar juramento ante las Cortes Generales comprometiéndose a desempeñar fielmente sus obligaciones guardando y haciendo guardar la Constitución y las leyes y respetando los derechos de los ciudadanos y de las Comunidades Autónomas, jurando, además, fidelidad al Rey-según lo establecido en el Art. 61 de nuestra Carta Magna- ,la Princesa Leonor, será protagonista de un hecho político cargado de significado.
La semana ha sido prolija en datos económicos. La EPA del tercer trimestre y el comportamiento del PIB y de sus muchos componentes en ese mismo periodo. El Gobierno asegura estar contento con la realidad que han mostrado estas estadísticas.
Todo apunta a que estamos en puertas de conocer el acuerdo al que habrían llegado los negociadores socialistas con el equipo que asesora a Carles Puigdemont para qué los diputados de Junts apoyen la investidura presidencial de Pedro Sánchez.
Le conocí en esos primeros meses de andadura profesional, cuando la dudosa luz de la verdad y del día son un vértigo que se debe descifrar. No sé si entonces existía la figura del becario, pero era un misacantano, que escuchaba las instrucciones de Iñaki Gabilondo con atención, en aquella cadena SER de finales de siglo.
Yolanda Díaz, líder de Sumar y vicepresidenta en funciones del gobierno de España, se ha salido con la suya. Pedro Sánchez contará con sus votos para la investidura a cambio de reducir la jornada laboral y subir el Salario Mínimo Interprofesional.
La novia del juez expulsado de la carrera Baltasar Garzón fue ministra de Justicia y, al cesar, en una deslumbrante exhibición de puertas giratorias, pasó de formar parte del ejecutivo a formar parte del sector judicial que, teóricamente, debe de vigilar al Ejecutivo.
La evidencia delatora de que lo que trama Sánchez es algo repulsivo para una mayoría de españoles es su contumaz negativa, y la orden de silencio a los suyos y sus voceros, a hablar de ello. Estos tres meses pasados desde las elecciones del 23-J se han gastado esencialmente en eso y ese ha sido el gran objetivo.
La intervencionista reforma del mercado eléctrico europeo propuesta por el Gobierno de Sánchez ha sido tumbada por la Unión Europea. La vicepresidenta de Transición Ecológica nos ha intentado colar que con la excepción de Hungría consiguió sacar su plan, pero nada más lejos de la realidad.
Hubo un tiempo en que los zopencos, los ignorantes, los groseros y los maleducados, mostraban algo de contención en público. Como decía Jacinto Benavente: "la verdadera educación se demuestra, cuando se pierde la educación".
Todo un desafío. Así puede calificarse el reto lanzado por el president de la Generlitat de Catalunya, Pere Aragonés, en su meteórica comparecencia -diez minutos de discurso, para decir que la amnistía es solo el punto de partida hacia un referéndum de autodeterminación- en el Senado.
Me parece acertada la reflexión del ex Presidente González, en la entrevista con Susanna Griso, de que un asunto como la amnistía debería de ser consultado a los ciudadanos.
Por encargo de una publicación extranjera, pregunté a varias decenas de asistentes al 40 congreso del PSOE qué pensaban de un posible pacto con Bildu para que los socialistas mantuviesen el gobierno.
Las cuentas de la Seguridad Social son una ruina. El sistema de pensiones no estaba pensado para sobrevivir a la jubilación de los millones de "boomers" cuya esperanza de vida es larga y sus carreras en general buenas con derecho a pensiones máximas.
Pasó el desfile de la Fiesta Nacional. Parte de los espectadores se desahogaron abucheando a Pedro Sánchez -"Que te vote Chapote"-. El PP, por boca de Núñez Feijóo, rechazó estar detrás de la pitada, pero la cuestión de fondo, la concesión de amnistía a los encausados por el golpe del "procés", sigue adelante.
Pertenezco a una generación que estudió bajo las premisas de una sociedad totalitaria: izado de bandera antes de entrar a clase, cantos de himnos, consignas, y una asignatura que se llamaba Formación del Espíritu Nacional, a través de la cual se trataba de modelar las mentes infantiles para que nos convirtiéramos en unos fascistas de provecho.
En nombre de Sumar, el balcanizado socio del PSOE en el Gobierno (en funciones, de momento), cinco juristas han firmado un documento-borrador que aspira a convertirse en una próxima ley de amnistía para los implicados en acciones delictivas cometidas en los últimos diez años que estuvieran orientadas a conseguir un Estado propio para Cataluña.
Lo penúltimo que me quedaba por leer -hay que dejar espacio siempre para otras boutades- es lo que ha escrito Manuel Vicent: por talante, por audacia, por gobernar al borde del abismo y por imaginación, Pedro Sánchez es el político que más se parece a Adolfo Suárez.
El PSOE informa de que Pedro Sánchez le ha pedido a Alberto Núñez Feijóo: "respeto institucional a la Constitución (la obligación de renovar el CGPJ que lleva cinco años bloqueado), los símbolos nacionales que son de todos los españoles, a la fiesta nacional del 12 de Octubre y contención en su intento desesperado de agitar la calle".