Qué inmoralidad política, qué vergüenza que asesinos convictos y confesos conformen listas electorales en el País Vasco. Podrán decir algunos que ya han cumplido su condena, que ya han saldado su deuda con la sociedad, pero nadie podrá convencer a los millones de ciudadanos decentes que la decisión voluntaria y deliberada de Bildu de conformar semejantes listas ha sido un despiste y que si lo han hecho es porque no tenían personas de las que tirar.
Es curioso que el Gobierno alardee, con cierta razón, de que los datos macroeconómicos sean buenos mientras las sensaciones de la mayoría de las personas son malas. La cesta de la compra es cada vez más cara, siguen activas las colas del hambre, la vivienda no es accesible, la precariedad en el empleo -y en los sueldos- es muy elevada y el desempleo, que dobla la media europea, sigue afectando sobre todo a jóvenes, a mujeres y a mayores de 50 años.
Pedro Sánchez ha convertido el Consejo de Ministros en una suerte de prolongación del comité electoral del PSOE. Con el mismo desahogo que en vísperas electorales utiliza el "Falcon" para desplazarse a lugares en los que acaba dando un mitin y anuncia medidas que posteriormente aprueba el Gabinete Ministerial.
Llama la atención la coincidencia en el argumento antisanchista de todos los candidatos del PP a ganar o perder algo el 28-M, sin importar el mayor o menor tamaño del territorio en juego. Es una consigna de Génova.
Algo va mal en la política española. Tan mal como para que los principales dirigentes del país se hayan apuntado a la moda de tratarnos a los ciudadanos como si fuéramos menores de edad.
Hay noticias cuyo significado y efectos están llamadas a promover algo más que una reflexión de alcance político. Sería el caso de una fechada en Bruselas que anuncia que la Comisión Europea obliga a endurecer las penas por malversación.
La ciudad más limpia de Madrid es... ¡Alcorcón! ¿En serio? ¿Alguien ha visto Alcorcón últimamente? Porque la última vez que pasé por allí, me pareció que estaba más sucia que el lecho del río Manzanares. Pero claro, qué sabré yo, que solo tengo ojos y nariz para percibir la realidad. Supongo que la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha utilizado una técnica de medición muy avanzada, que consiste en cerrar los ojos y taparse la nariz.
No sé si el ministro de la Presidencia, señor Bolaños, tenía o no tenía que estar allí, si había sido invitado o no al guateque de Ayuso, o si debía subir o no a la tribuna de autoridades, pero sí sé que la mala educación de la Presidenta del Gobierno regional es insuperable.
Cuesta entender qué es lo que tiene la política para trastornar las cabezas más solidas hasta el punto de hacerles perder el sentido del ridículo. El chusco episodio protagonizado por el ministro de la Presidencia en el transcurso de los actos del 2 de Mayo en Madrid al empecinarse en ser protagonista de un evento al que no había sido invitado es un caso que pasará a la antología del dislate.
Solamente aquí y ahora, en estas circunstancias políticas, cabe dar, en plena conmemoración de aquellas batallas del 2 de mayo de 1808, el espectáculo de otra batalla, esta política y no cruenta, si no es en los efectos morales que produce en la estimación ciudadana de lo que es nuestra clase política.
Ignoro por completo si la última paternidad reclamada a Juan Carlos I es una hipótesis, una calumnia, una sospecha o una apuesta, y --lo confieso-- me tiene sin cuidado. Si lo traigo a colación es porque la supuesta noticia me ha hecho reflexionar sobre ese sector de mujeres, tan escasamente inclusivas, que reclaman, después de varios años, el reconocimiento de una paternidad.
Pedro Sánchez ha hecho suyos elementos sustanciales del discurso de Podemos y también les ha copiado algunas de sus fobias más conocidas, caso de la demonización de las grandes empresas .
Del último y cruento debate en el Senado entre Pedro Sánchez y Núñez Feijoo me quedé con esta frase del segundo: "derogaremos el sanchismo" (se supone que cuando el Partido Popular llegue al poder, claro).
Del que gobierna al que aspira a gobernar: "insolvente", "bronco" y "faltón". Del que aspira a gobernar al que gobierna: "no está a la altura", "preside un Gobierno sin liderazgo", "soberbio" y "yoista".
Desde que se inició la precampaña electoral y los medios -singularmente la televisión- suministran al público las noticias en forma de píldoras extraídas de los mítines es fácil observar que día a día se endurecen los mensajes y se amplían las promesas.
Destacan las reseñas sobre la exhumación de los restos de José Antonio Primo de Rivera la discreción de su traslado desde el antes llamado Valle de los Caídos hasta el cementerio de San Isidro y, en consecuencia, la escasa o nula presencia de los eventuales simpatizantes de la Falange que hubieran querido rendirle homenaje.
La diferencia entre un joven ánglosajón y otro español es que aquél encuentra enseguida un trabajo, se independiza de sus padres antes, y, cuando lo despiden, no siente angustia, porque pronto encontrará otra empresa.
Vivir es la aventura más maravillosa y hay que vivirla como se puede, pero siempre con esperanza. También se vive en los libros. Este Día del Libro he leído un interesante reportaje en el Cultural de ABC sobre los escritores hispanoamericanos que han hecho el viaje hacia España --sobre todo hacia Madrid, que ha sustituido a Barcelona también como capital cultural y sede de las grandes editoriales--, huyendo, en muchas ocasiones, del miedo y de la falta de libertad o de las condiciones políticas y sociales de países como Venezuela, Nicaragua, México, Argentina, Perú, Colombia...
El último barómetro del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) correspondiente al mes de abril acaricia los sueños de Pedro Sánchez y difiere de todas las demás de reciente publicación.
No le conozco de nada, ni he hablado con él, ni sabía de la existencia del ciudadano Juan Manuel Rodriguez Poo, pero en este país de indiferencia de conductores de autobús ante las apariencias de que a una chica la puedan violar; en esta Cataluña, donde toda una comunidad autónoma, con su consejero de Sanidad al frente, han hecho un colectivo común contra una humilde enfermera, sin que ni sus compañeros, ni los médicos, ni los enfermos a los que atendió, ni una sola persona del Hospital Vall d'Hebron, mostraran el más mínimo interés, ante un repugnante lapidamiento social, que hacía tiempo que no contemplábamos; en esta España, que me recuerda el egoísmo por el descompromiso de la Dictadura de Franco, aquél medroso "no te metas en problemas".
No hay día ya que falte en las noticias la de un grupo de menores protagonizando una atrocidad sexual. Manadas de cachorros humanos convertidos en terribles predadores de victimas igualmente infantiles.
Si en algo tiene sentido el intervencionismo estatal para impedir efectos indeseables del libre juego de las fuerzas del mercado es precisamente en la vivienda, entendida como plasmación práctica del derecho reconocido en el artículo 47 de la Constitución Española.
De Podemos lo sabemos ya casi todo. Lo que piensan y lo que hacen. En el spot para su reciente mitin en Zaragoza, con Montero, Belarra e Iglesias de cuerpo presente, hacen gala de sectarismo, normalizan el odio hacia los que no piensan como ellos --lo inoculan en una mitad de la sociedad contra la otra mitad-- y señalan por su nombre a periodistas y políticos que "mienten".
La Ley de Vivienda sale finalmente a la luz. Después de meses de tiras y aflojas, Sánchez ha pactado con sus socios una norma que destrozará el mercado del alquiler en lugar de solucionarlo. El acceso a una vivienda en España se ha convertido en una yincana. La falta de oferta y los altos precios son una realidad, aunque tenga poco que ver con los "malditos" propietarios y sus ansias especulativas. Los grandes tenedores apenas mueven entre el 1% y el 2% del mercado. Lo que está detrás de esta cruda realidad es la inseguridad jurídica, la ocupación descontrolada y la prácticamente nula construcción de vivienda social asequible.