El paso por España de dos delegaciones del Parlamento Europeo no ha tenido los ruidosos efectos que se esperaban en política doméstica, a pesar de que esa ha sido la naturaleza de las objeciones que formularon la una y la otra.
El origen de las mafias no es el propósito premeditado de organizar una banda criminal, sino el instinto de buscar protección ante la injusticia. El nacimiento de estas organizaciones es debido al instinto de supervivencia de los más débiles, ante los más potentes, porque las mafias no las crean los ricos y los poderosos -no las necesitan- sino los que son tratados como esclavos.
Llevamos casi una semana 'recordando', es un decir, aquel acto execrable que fue la invasión de Ucrania por los dictados de un Kremlin implacable, del que precisamente este 24 de febrero se cumple un año sin que vislumbremos salidas al laberinto.
Cada vez que asisto a una sesión de control parlamentario al Gobierno, en las que lo que se pregunta no son las cosas más importantes y lo que se responde es siempre una nadería, evasiva y a menudo faltona, doy en mayor grado la razón al destacado político que hace unas horas me aseguraba que "nuestro Parlamento está muerto".
La televisada atención y los aplausos de los parlamentarios al discurso de Vladimir Putin sobre el estado de la nación no permiten ver luz al final del túnel en la guerra de Ucrania. Justamente porque la novedad del mismo fue la suspensión de los acuerdos de Rusia con Estados Unidos (abril, 2010) que incluyen la renuncia al uso del armamento nuclear en países que no disponen de esa clase de armas.
La visita de la comisión de Control Presupuestario del Parlamento Europeo no ha sentado nada bien al Gobierno. A pesar de venir precedida de unas declaraciones muy duras contra la forma en que España está gestionando los fondos europeos y de la concesión preliminar por parte de la Comisión Europea de otro tramo de 6.000
El periodista Pedro Rodriguez, que falleció allá por 1984, solía resumir esa verbena de egoísmos y disimulos que es Europa, como "la vieja puta". Algo de razón tenía, porque en aquellos años todavía no nos habían admitido, y la recelosa Francia -más pendiente de los intereses de los agricultores franceses que de la Unión Europea- expandía dudas sobre si España era de verdad una Democracia.
En la política española hay mucho juguete roto. Y más que va a haber. Los ascensos fulgurantes de una efebocracia, en ciertos casos viejuna, es lógico que se precipiten en descacharres estruendosos.
Las principales leyes, y también las más controvertidas, de esta legislatura llevan el sello de Podemos, pero son de Sánchez. Los errores técnicos, algunos de enorme gravedad, son producto de la Factoría Podemos, pero tienen la firma de Pedro Sánchez.
Sugiere Josep Borrell, que algo más que usted y yo --a quienes nos cuentan muy poco-- debe saber del asunto, que a la guerra de Ucrania le quedan cien días, hasta la plena primavera, para resolverse en un sentido u otro.
Mañana llega a España una comisión de Control Presupuestario del Parlamento Europeo encabezada por la alemana Monika Hohlmeier que indagará sobre la ejecución de los fondos europeos concedidos a España y que hasta este momento ascienden a 31.000
Hace dos días, veíamos a Pedro Sánchez paseando por el castillo de Brdo, en Kranj, Eslovenia, con el primer ministro de aquel país, Robert Golob, entusiasta, se confesó, con "la política española de los derechos de las mujeres, un ejemplo".
Sorprende que el encendido debate sobre el aborto apenas permita turnos dedicados a la prevención de embarazos no deseados. De eso apenas se discute en los ámbitos mediáticos y políticos. Ni siquiera se discute sobre el cuándo el derecho de la mujer a interrumpir un embarazo decae frente al derecho a la vida del nasciturus.
A la vista de las profundas discrepancias en asuntos cruciales uno se pregunta hasta cuándo aguantará la coalición de gobierno entre el PSOE y Podemos. La respuesta podría ser que hasta que Pedro Sánchez calcule que Yolanda Díaz ha podido articular el sudoku político del que habla.
Cuando, en una novela, he tenido que abordar la adolescencia de alguno de los personajes, he sentido una mezcla de vértigo y malestar, porque la recuerdo llena de tantas inseguridades como confusiones.
El mar está sucio, y el cielo, últimamente, más. Uno y otro se reflejan, y entrambos proyectan la visión de un planeta invadido por la mugre. El mar, entre los vertidos tóxicos, los plásticos, las redes de arrastre perdidas que estrangulan a sus criaturas, la proliferación de algas raras, los petroleros, los portacontenedores, los cruceros que parecen barriadas de las afueras, y los hundimientos de naves con toda clase de tósigos abordo, está hecho una pena, pero el cielo va ya pegado, inevitablemente, a su rueda.
La Comisión Europea se muestra en sus últimas previsiones algo más optimista. Cree que la economía española crecerá este año un 1,4% frente al 1% anterior, mientras que mantiene para 2024 un aumento del PIB del 2%.
Sentenció el filósofo que toda realidad ignorada acaba vengándose, y en eso está en su conjunto el sistema sanitario público español. No tenemos la peor sanidad de Europa -basta con asomarse a Gran Bretaña para comprobarlo- pero nuestro sistema está tocado en razón de la falta de medios que se agravó con la pandemia.
Pedro Sánchez, como todo el mundo, tiene cosas buenas y malas. Pero últimamente le sale mal casi todo, básicamente porque lo planteó mal. Conste que 'a priori' no niego a este Gobierno la 'bona fide' y hasta una noble ambición por cambiarnos la vida, según ellos a mejor; incluso no niego que se mueva por un intento de 'conllevar' con los independentistas catalanes, tratando al menos de aplazar el estallido del principal problema político de España.
La pregunta con la que titulo este comentario no se la hago yo al presidente del Gobierno; es la que le formulará la portavoz 'popular', Cuca Gamarra, en la sesión de control parlamentario este miércoles.
La coalición de gobierno no está pasando precisamente por sus mejores momentos. Las guerras internas, a pesar de que aún no se atisba la ruptura, se han recrudecido y buena prueba de ello ha sido lo ocurrido esta última semana.
En su día el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dijo que la Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual, más conocida como ley del "solo sí es sí" ("consentimiento" expreso de la mujer sin reparar demasiado en el principio de contradicción) era una buena ley porque, entre otras cosas, suponía avanzar en los derechos de la mujer.
El Gobierno está empeñado en buscar culpables a la subida de los precios, de los tipos de interés y de todo lo que se mueve. Empezó con Putin, pasó a las eléctricas, después los bancos y ahora los supermercados.
Me cuentan que Ramón Tamames se lo está volviendo a pensar, aunque en principio estaba muy por la labor de ofrecerse al Congreso de los Diputados como alternativa a Pedro Sánchez en la Presidencia del Gobierno.