La apócrifa cuidadora de ancianos que atiende al nombre de Lorena M. está más muerta que viva.
Más que el edadismo, esto es, la discriminación que sufren las personas mayores, el problema es la edad, aunque, eso sí, el edadismo lo agrava.
Que alguien diga que el Ministerio Fiscal es una mera prolongación del Gobierno parece una obviedad, por lamentable que sea.
En España la integración de los inmigrantes no es uno de los principales problemas, aunque así lo piensen en 63,6 por ciento de los españoles.
Los meses de agosto de los últimos años no han necesitado ya que los periódicos se inventen serpientes de verano o monstruos del lago Ness: siempre hay un monstruo, dicho sea con perdón, claro, de carne y hueso, una serpiente pitón con forma humana que se traga todo lo que encuentra a su paso.
Se pregunta un digital catalán, bastante simpatizante de Junts, "dónde está Feijoo en las portadas".
A Alvaro García Ortiz hay que reconocerle, como a todo el mundo, la presunción de inocencia.
En alguna ocasión me han encomendado tareas relacionadas con los juzgados, y he conocido compañeros con tanta experiencia como conocimiento, y nunca oí hablar de un auto judicial, en el que se calificara, denostara y denigrara, un informe llevado a cabo por la policía judicial.
Si uno quiere hacer una casa llama a un arquitecto. Y si quiere saber si tal o cual conducta es delictiva llama a un juez.
"España va bien". Lo dijo Aznar en su día. Lo repite todos los días Pedro Sánchez.
El problema es que el Gobierno de Pedro Sánchez de ninguna manera podrá cumplir con lo que dice que va a hacer.
Podrán decir lo que quieran los dos magistrados de la Sala de Apelaciones del Tribunal Supremo que han desestimado, valiéndose de su mayoría, la de Álvaro García Ortíz, Fiscal General del Estado, en contra de su procesamiento, pero lo que dice el tercer miembro de dicha Sala en su voto particular discrepante tiene el sentido jurídico que huele más a verdad.
Tras meses de amenazas, prórrogas y una negociación marcada por el chantaje, Donald Trump ha conseguido su propósito: imponer a la Unión Europea un acuerdo arancelario claramente favorable a los intereses de Estados Unidos.
Las fanfarronadas han surtido efecto, y la Unión Europea se ha puesto la cofia de doncella, y se ha mostrado dispuesta a servir un aumento del 15% a todos los empresarios europeos.
Escribo desde la ciudad que en mi gusto personal es la más hermosa de toda la América Hispana.
Nada nuevo en los mensajes de las comparecencias de Sánchez y Feijóo. El que gobierna y el que puede gobernar de un momento a otro, pues el pulso de la legislatura es casi indetectable.
Tras la II Guerra Mundial, los aliados victoriosos justificaron su inacción frente a las matanzas de los campos de exterminio nazis en el hecho de que las desconocían.
Rueda de prensa de 'final de temporada' de Pedro Sánchez.
Después de un curso político tan bronco, tan áspero, tan ineficiente, tan dañino para la confianza en la política y en los políticos, lo mejor que pueden hacer éstos es irse de vacaciones.
¿Prepara Pedro Sánchez una remodelación del Consejo de Ministros para el otoño? Si tuviese que apostar, yo diría que sí.
La Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al segundo trimestre del año ha sido recibida con entusiasmo por el Gobierno.
Que el futuro del Gobierno de la cuarta potencia de la UE dependa de un tal Koldo García, ex portero de, ejem, discoteca; de un delincuente confeso (bueno, llamémosle presunto), Víctor Gonzalo de Aldama, experto en trincar comisiones; y también de un prófugo de la justicia que quiso dar un golpe de estado y desapareció en un alarde de escapismo que ni Houdini, da una idea de la podredumbre moral que se ha adueñado de la política en nuestro país.
El "Somos más" sigue vivo en la agenda de Sánchez, a juzgar por su declarada intención de seguir en el pedestal, según ha explicado a los informadores que le han acompañado en su gira sudamericana.
Escuché a mi compañero Ángel Expósito apostar por el fin de la legislatura: Sánchez logrará llegar hasta el final, allá por julio de 2027, piensa, que no es lo mismo pensar que desear.