Hasta ahora Desguaces La Torre pasaba por ser el mayor desguace de España, de Europa y del mundo con unas instalaciones espectaculares que abarcan un millón de metros cuadrados y una facturación de unos cuarenta millones de euros al año.
Atención a la coletilla de la pieza informativa que anuncia recursos de inconstitucionalidad contra el separatismo fiscal de Cataluña pactado en su día por el PSC de Illa y la ERC de Oriol Junqueras para que el primero diera el salto a la presidencia de la Generalitat.
Las redes sociales, donde habitan los cretinos que injurian, regüeldan, señalan, embisten y amenazan desde el más cobarde de los anonimatos, pretenden crear realidad, pero se trata de una realidad infecta, irrespirable y tóxica no apta para la vida.
La negociación bilateral entre el Gobierno de España y el partido político ERC que oficializa la cesión a Cataluña de la recaudación de todos los impuestos y compromete la creación de una Agencia Tributaria específicamente catalana excede del marco que establece la Constitución.
Aposté hace tiempo que la amnistía iba a tardar en poder aplicarse, como tal, a Puigdemont y 'su' malversación.
El acuerdo entre el Gobierno y los partidos independentistas catalanes ha reabierto una profunda brecha política e institucional en España.
Hace siete años en los compases iniciales del nuevo Gabinete surgido de la moción de censura que de manera artera tumbó a Mariano Rajoy uno de los ministros nombrados por Pedro Sánchez se vio forzado a dimitir -por haber tenido un contencioso con Hacienda que cuando trascendió ya había regularizado-.
Creo que Pedro Sánchez acertaba cuando pensaba -si es que realmente algún día lo pensó- en marcharse.
Como justificación, o aperitivo, o ensayo general con todo del designio fascista de deportación de inmigrantes, los machacas de los que alientan ese depravado propósito han caído sobre la localidad murciana de Torre Pacheco, donde un tercio de su población, empleada principalmente en labores relacionadas con la agricultura, es de origen magrebí.
Los habitantes de los despachos de la calle Génova, sede del PP, no son expertos en degustar y digerir la paella valenciana.
Ante las malas noticias que le llegan al PSOE sobre una significativa deserción del voto feminista a un partido de puteros ilustres, en la Moncloa han pensado que lo mejor es organizar cursillos de formación para que las mujeres sepan plantar cara a los acosadores y recuperar la fallida iniciativa legislativa con la que hace tres años el Gobierno de Pedro Sánchez quiso llevar al BOE la abolición de la prostitución.
Los sanchistas se han afanado estos días en impostar una "victoria" en el debate del Congreso de los Diputados con el argumentario de que se lo esperaban peor y que salió "vivo" del trance.
Ante el ejercicio de fariseísmo protagonizado por los partidos de la izquierda en el pleno dedicado a la corrupción por los casos recientes que afectan al Gobierno (Ábalos, Cerdán, etc.
Parece que no aprendemos de nuestros propios errores. El Partido Popular lanzó las campanas al vuelo antes de las últimas elecciones dando por seguro no ya que las iba a ganar, sino que podría gobernar, aunque fuera con el auxilio de Vox.
Pedro Sánchez aún tiene capacidad de actuación, de hacer aprobar leyes, de ejercer su influencia en el extranjero.
Un país no puede respetarse a sí mismo cuando sus representantes se acusan mutuamente de favorecer cloacas, prostíbulos, mafias de varias especies y corrupciones de toda laya.
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) se ha convertido, sin quererlo, en la última aldea gala.
Tengo un amigo, que ocupó altos cargos partidarios en una provincia castellano-leonesa (perdón por no dar más detalles), que ha anunciado que se marcha del PSOE.
El arsenal de la dialéctica partidista se degrada. El y tú más, ya venía siendo de uso y abuso habitual en las filas del sanchismo.
Formalmente Pedro Sánchez consiguió salir airoso del pleno en el que toda España pudo apreciar la escandalosa conformidad con la que los socios del PSOE toleran la corrupción a cambio de seguir exprimiendo al Gobierno, pero en términos políticos salió muy tocado.
Me permito discrepar de algunos comentarios que consideran que Pedro Sánchez salió fortalecido, relativamente, de su comparecencia parlamentaria de este miércoles.
Se sospecha, con fundamento, de José Luis Rodríguez Zapatero, y se piensa que su cabeza depende de la denuncia que proporcione José Luis Ábalos, pero quien cantará con fluidez para salvar su propia integridad, será Pedro Saura, al que Zapatero presionó sin misericordia, cuando Saura era secretario de Estado de Transporte, para que calificara a la empresa de aviación "Plus Ultra" de "empresa estratégica", tan estratégica que sólo tenía cuatro aviones y, de los cuatro, sólo funcionaba uno.
Yolanda Díaz ha vuelto a subir a la tribuna. Y, como cada vez que lo hace, ha dejado un rastro de impostura y calculado sentimentalismo. Esta vez, entre frases hechas, lágrimas contenidas y homenajes familiares, ha hecho lo que mejor sabe: abrazar el poder que dice combatir. Porque la vicepresidenta segunda no ha acudido al Congreso a fiscalizar a Pedro Sánchez. Ha ido a recordarle —y recordarnos— que si él cae, ella se desvanece.
Las democracias funcionan no solo en los procesos electorales o en las alianzas más o menos éticas.