Cataluña financió casi a coste cero, con el dinero de todos los españoles, su mala gestión desde hace décadas, de los servicios públicos, especialmente la sanidad y la educación, donde es más importane hablar catalán que ser un buen profesional, sus delirios independentistas, sus subvenciones a grupos separatistas, su referéndum ilegal, sus embajadas en el exterior, en suma su intención de violar las leyes y el Estado de Derecho y tapar, al mismo tiempo, su incapacidad para gobernar.
El personal sanitario paga las deficiencias del sistema, pero también el atrevimiento de la ignorancia: una buena parte de las agresiones que sufren en el desempeño de su trabajo tienen su orígen en las discrepancias entre la ciencia médica y Google, ese sitio en el que, al margen de los beneficios informativos que en ocasiones procura, se traviste la ignorancia de conocimiento.
Hay un cuadro del siglo XVII que inspiró a los surrealistas fascinados por el mensaje visual del mismo.
Asistir a las sesiones de control parlamentario es un sacrificio profesional cada vez más deprimente.
La ingenuidad con la que quienes critican el incremento en los gastos en Defensa, aduciendo que lo que habría que aumentar son las partidas de Sanidad y Educación, es encomiable por lo que tiene de idealista.
Hay una máxima en política que aconseja no hacer lo que no se puede explicar sin provocar rubor.
La ministra de Hacienda ha convocado a las comunidades autónomas para abordar en el Consejo de Política Fiscal y Financiera la condonación de algo más de 83.200 millones de euros de deuda generada por el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA).
Vox ha creído encontrar en Trump su palanca decisiva para asaltar los cielos y conseguir la hegemonía entre las derechas patrias.
Auto designados "comités de salud pública" a la manera de aquellos de cuando la Revolución Francesa, Podemos y su posterior mutación en Unidas Podemos irrumpió en la vida política española colocando el listón sobre las conductas de relación entre los sexos.
Quién iba a decir que 80 años después de la derrota del nazismo, que tanto horror, muerte, caos y destrucción causó en Europa, un partido de fundamentos similares lograría cautivar a uno de cada cinco electores alemanes, situándose como la segunda fuerza más votada.
El giro a la derecha de los votantes, lindantes con la indeseada sombra negra de los ultras de AfD (ramalazos de amargo recuerdo) no cancela la sed de centralidad del pueblo alemán.
En la mañana del lunes, y con Pedro Sánchez en Ucrania, Junts retiraba su proposición no de ley exigiendo a Pedro Sánchez que se someta a la cuestión de confianza en el Congreso.
Desde junio de 2023 se prohibieron las llamadas comerciales a teléfonos móviles, y me acuerdo de un ministro que explicaba lo sensible que es el Gobierno a los problemas de los ciudadanos, y cómo nos cuida y nos protege.
Todas las profesiones son importantes, pero a algunas, por su especial trascendencia, deberían llegar los mejores y deberían estar suficientemente pagadas para atraerlos.
Cuando, este lunes, Pedro Sánchez y otros dirigentes europeos se reúnan con Zelenski en Kiev, ya habrán analizado el resultado de las elecciones alemanas y sabrán si una repetición de la 'Grosse koalition' entre democristianos y socialdemócratas, aquel gran invento germano de 1966, puede repetirse ahora.
La Asociación de Empresas de Energía Eléctrica (Aelec) ha puesto estos días de nuevo el dedo en la llaga.
Cuando, el próximo martes, el pleno del Congreso debata la proposición no de ley de Junts pidiendo a Pedro Sánchez que se someta a la cuestión de confianza ante la Cámara, asistiremos a un nuevo rifirrafe parlamentario seguramente sin consecuencias.
No me extraña el estado de perplejidad que ha supuesto a los seguidores de la progresía verde, feminista, inclusiva, antitaurina, plurinacional y descolonizadora, o simplemente a quienes tienen interiorizado el salmo de la "superioridad moral de la izquierda", la faceta rijosa de Juan Carlos Monedero.
Los sórdidos detalles que se van filtrando acerca de las andanzas privadas pagadas con dinero público de José Luis Ábalos cuando era ministro de Fomento y secretario de organización del PSOE no dejan de causar asombro por la sensación de impunidad que transmiten.
El 23 de febrero ha sido, no pocas veces, escenario de conmoción en la vida política española.
La enfermedad del Papa Francisco es acaso lo que nos faltaba para que el mundo esté sumido en el desconcierto y en una cierta desesperanza, y hablo principalmente, claro, de Europa.
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, un engreído es una persona demasiado convencida de su valer.
Empresas españolas que trabajan con la embajada de EE.UU. han recibido un requerimiento para certificar que no aplican políticas de diversidad e inclusión contrarias a la legislación estadounidense. La medida, derivada de órdenes ejecutivas de Donald Trump, busca frenar las políticas DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión), y ha generado tensión con la normativa europea, que obliga a las empresas a planes de igualdad y formación LGTBI. Las compañías afectadas analizan cómo cumplir con ambos marcos legales sin arriesgar contratos ni vulnerar la normativa española.
Dentro de cuatro años Donald Trump dejará de ser presidente de los Estados Unidos.