Hoy es martes y nadie puede augurar si las mascarillas sirven para algo o no, si habrá en la farmacia o seguirán sin haber llegado, y si las que hay serán más caras o más carillas.
Si algo ha puesto en evidencia la pandemia del coronavirus es lo fácil que resulta predicar (pontificando) y lo difícil que es dar trigo. Vivíamos (quien sabe como lo vamos a hacer cuando salgamos de esta) en una sociedad de discurso evanescente donde los valores se diluían en eslóganes publicitarios. Vivir, gobernar, educar, se habían convertido en estrategias.
Curioso método ese de ofrecer un pacto a la oposición, pacto a mi modo de ver bueno y necesario, y sacudir de lo lindo a esa misma oposición en el mismo acto parlamentario en el que lanzaste tu oferta.
Durante la semana pasada, esperemos que esta vaya a mejor, cada dos minutos una persona ha muerto por conoravirus.
El Gobierno pone en circulación un propuesta que nace rodeada de reticencias: pretende reeditar los Pactos de la Moncloa.
El presidente ha "descubierto" los Pactos de La Moncloa y ha tenido la genial idea de convocar a todos a un ejercicio de generosidad y unidad, como fueron los de hace cuarenta y tres años.
Nadie duda ya de que la crisis sanitaria provocada por la pandemia de la Covid-19 arrastrará a la economía mundial a una recesión.
Las autoridades sanitarias, que no sabemos quienes son, no pusieron cortapisas a los eventos de todo tipo que se celebraron en el fin de semana del ocho de marzo, según explicó recientemente Irene Montero.
A estas alturas de la crisis sanitaria que nos deja prisioneros del coronavirus, el presidente del Gobierno debe haber descubierto ya que gobernar es algo más que hacer juegos malabares con la aritmética parlamentaria para alcanzar el poder.
Mis maestros en periodismo trataron de enseñarme que una crónica o un artículo no deben titularse con un interrogante, salvo que forme parte de la esencia del comentario que se escribe.
El Gobierno nuestro, ese disco de vinillo con cara A y cara B, ha ejecutado la idea, o la ocurrencia más bien, de añadir a la hecatombe económica que se nos viene encima, la de prohibir por ley el despido.
Él no es verde. Es naranja, y por eso quiere subirnos el transporte público. Encarecerlo es el mejor modo de concienciar al ciudadano de la necesidad de un consumo sostenible. Modo ironía on. Un buen método para persuadirle de que no contamine.
Lo ha dicho Ángel Garrido en un debate organizado por la Fundación Mapfre sobre la aplicación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU en la mejora de la seguridad vial.
Su peregrino argumento es el siguiente: “Si queremos que sea sostenible un modelo de transporte público resulta que hay que pagar, hay gente que cree que las cosas son gratis y nada es gratis”.
Yo pediría un menor electoralismo con estos temas. Vale ya de regalar el abono transportes a jóvenes y jubilados con la ilusión soterrada de rascar unos cuantos votos. Basta ya de cargar todo sobre los hombros del trabajador en activo.
Para empezar, paguemos todos el transporte público de manera más equitativa -hay jubilados o jóvenes que ganan mucho más que algunos trabajadores activos-. Y después plantéese lo demás, teniendo en cuenta que los poderes públicos tienen la obligación de ayudar si quieren fomentar hábitos que mejoren el medioambiente.
La sanidad madrileña está en lo más alto. No pasa una semana en la que no desayunemos con alguna noticia positiva, positivísima, sobre la sanidad de la Comunidad de Madrid. Sobre sus hospitales y la profesionalidad de su personal sanitario.
En los últimos meses hemos conocido que siete hospitales madrileños unifican esfuerzos contra el cáncer, que la sanidad de la Comunidad recibe un premio por su estrategia en oncología infantil, o que también es premiado el Hospital Rey Juan Carlos por su área de sistema nervioso.
Leemos que el Gregorio Marañón inicia un ensayo para controlar el temblor con electrodos, o que seis hospitales madrileños se sitúan entre los diez con mejor reputación de España.
En la investigación, nuestros hospitales también están a la vanguardia: el Gregorio Marañón incorpora la última tecnología para tratar el ictus y el Hospital Niño Jesús empezará un ensayo pionero contra el tumor cerebral infantil.
He querido solamente citar, a vuelapluma y de memoria, algunas de las noticias sanitarias que más me han llamado la atención en los últimos cuatro meses.
A pesar de la crítica agresiva de un sector de la izquierda radical que afirma que la derecha en Madrid quiere acabar con la sanidad pública, los datos reflejan otra realidad muy distinta. El número de tarjetas sanitarias en la región supera el censo de la Comunidad de Madrid: por algo será.
Tenemos a un consejero de Sanidad que no suena por abruptas declaraciones ni por crisis sanitarias. Al contrario: Enrique Ruiz Escudero destaca por su gestión, por su impulso. En definitiva, una persona que habla poco, no se manifiesta en la calle, pero que con su trabajo diario defiende lo público como nadie.
Hoy Rita Maestre ha criticado a Isabel Díaz Ayuso por defender los derechos de la mujer. Sí, sí, no se sorprendan. En la final de la competición que enfrentó el pasado domingo a Real Madrid y Atlético de Madrid en Arabia Saudí, Ayuso entregó el trofeo y las medallas a los merengues sin velo.
Y esto, para una asaltacapillas que va de progre y feminazi, no es tolerable. Si eres de izquierdas puedes defender a la mujer. De lo contrario tu postura debe ser la de la España en blanco y negro.
Mira que les debe joder a toda esta patulea de progresistas rancios que la derecha les adelante, precisamente, por la derecha.
Si estuviera má convencida de las ideologías que cacarea, a Maestre le daría igual -o incluso lo aplaudiría- que las defendiera su rival político. Pero usa los derechos de la mujer como arma arrojadiza contra el adversario. Lo de menos es la convicción, quizá porque no la tenga.
Y es que un partido no se puede apropiar de ideas que hacen progresar a la humanidad. La preocupación social, la sanidad, los derechos de la mujer… son ideas universales, y no de ninguna formación política en particular.
Rita, tú no eres la expendedora de ninguna ideología, ni de ningún derecho. Es más, intentas cercenar las creencias y los derechos de los demás. A los hechos me remito… en aquella capilla.
La Fiscalía Especial Contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada ha archivado la denuncia que interpuso Más Madrid por el crédito-aval que solicitó con Avalmadrid el padre de la actual presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso.
El pasado mes se constituyó en la Asamblea de Madrid una comisión de investigación sobre el tema. Querían hacer sangre el PSOE, Más Madrid y Unidas Podemos. Y dejaban hacer -porque la apoyaron- Ciudadanos y Vox.
Aunque la derecha estaba unida para gobernar la Comunidad de Madrid, a nadie le amarga un dulce. Y aquello era una ocasión de oro para debilitar el liderazgo de Isabel Díaz Ayuso. Así que, esperando rédito electoral, Vox y Ciudadanos apoyaron la comisión de investigación. Gobernando y haciendo oposición a la vez.
Pero es que, además, Más Madrid denunció el caso en septiembre ante la Fiscalía Especial Contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada. Qué miedito da este nombre.
Ahora es la Fiscalía quien, dos meses después, responde archivando dicha denuncia. No ve motivos para investigar las sospechas planteadas por Más Madrid por un posible alzamiento de bienes, por un posible delito de administración desleal o por tráfico de influencias.
Desactivado otro intento de criminalizar a un político utilizando a la justicia. ¿Ha respondido Más Madrid, ha pedido disculpas? Ni está en ello ni se le espera.
Ahora la Presidenta del Gobierno regional, con buen criterio, pide a sus socios de investidura, Ciudadanos y Vox que se unan al PP para acordar la extinción de la comisión de investigación sobre Avalmadrid, al considerar que "nace muerta" por haber quedado su fin "desmontado por los tribunales".
Sería lo lógico. Yo me fío más de la justicia que de una comisión de investigación en la Asamblea de Madrid.
Por fin nuestros políticos se han dado cuenta del mucho daño que hace la ludopatía. A todos, pero especialmente a nuestros jóvenes. Por eso suspenderá temporalmente la concesión de nuevas autorizaciones de apertura de establecimientos de juegos colectivos de dinero y azar, salones de juego y locales específicos de apuestas en la región.
Se está gestando un verdadero problema social y de salud pública. En cinco años el volumen de locales se ha disparado, duplicándose desde 2014.
Un 5,8 por ciento de jóvenes de 14 a 18 años juegan on line y más del doble, el 13,7 por ciento, realizan apuestas presenciales en locales.
Puente de Vallecas (10,2 por ciento), Carabanchel (9,3 por ciento), Centro (9,2 por ciento) y Usera (8 por ciento) son los distritos con mayor concentración de puntos de apuestas.
Después de Madrid, las ciudades con mayor número de puntos de apuestas de la Comunidad son Fuenlabrada, Móstoles, Alcalá de Henares y Leganés.
Se hace necesaria en la Comunidad de Madrid la elaboración de una ley integral del juego. Mejor cuanto antes. Aumentan los lugares de desintoxicación del juego y proliferan las mafias que prestan -dentro de las propias casas de apuestas- con unos márgenes desorbitados. Y si no cobran, extorsionan a jóvenes y mayores.
La Comunidad de Madrid ha presentado un recurso contencioso-administrativo para exigir al Gobierno de España la liquidación del IVA del mes de diciembre de 2017 por un importe de 377 millones de euros.
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Me preocupa mucho, porque estoy muy de acuerdo con la nueva política familiar que estaba implementando David Pérez en Alcorcón. Pero como el PP ya no gobierna en este municipio, parece que vale todo para hacer política.
Y la alcaldesa, socialista ahora, Natalia de Andrés, se ha cargado el régimen de bonificaciones fiscales vigente en el IBI, aprobado por el PP, al incluir la deducción según tramos de valor catastral de la vivienda. El PP patalea amargamente porque afirma que esta decisión "conduce, en la práctica, a una reducción drástica de las bonificaciones de las que estas familias venían disfrutando".
Pero parece que a los socialistas les da exactamente igual. A partir de ahora la bonificación máxima del 90% en el IBI será solamente para familias de categoría especial que residan en viviendas con un valor catastral de 53.192,20 euros, y estoy segura de que una familia con cinco o más hijos no puede vivir en una casa de estas características.
Por tanto, en la práctica, PSOE, apoyado por Podemos, se ha propuesto machacar a las familias numerosas. Supongo que ese no es el modelo de familia que les gusta… Natalia no apuesta por la natalidad… Qué fatalidad.
Todo un ejemplo de sectarismo.
Escribe un lector de Madrid Actual, que se queja amargamente de que todos los días con el buen tiempo el parque de la Cuña Verde es un botellonódromo.
Afirma que el césped está lleno de cartones y botellas, huele a orina y también ocurre lo mismo en los portales de alrededor.
El lector se pregunta dónde está la policía, los servicios municipales de limpieza y la vigilancia.
Una más que tendrá que acometer el nuevo equipo de Martínez-Almeida...
Leía la semana pasada en las páginas de información de este diario una noticia que me dejó boquiabierta. Por poco común y porque indica la grandeza de alma de una persona. El poder, mejor dicho la lucha por el poder, es una de las pasiones que todo hombre lleva dentro. Poder en sus diversas formas, de mando, de control sobre los demás, de imponer las propias ideas…
Pues bien, en este contexto Javier Ayala, alcalde de Fuenlabrada, del PSOE, afirma que está abierto a la posibilidad de alcanzar pactos con otras fuerzas de izquierda de cara a la próxima legislatura, pese a haber alcanzado la mayoría absoluta, con 16 de 27 concejales. O sea, que aunque podría gobernar sin consultar con nadie, quiere contar con otros grupos para consensuar.
También ha dicho que está dispuesto a buscar la "línea" de cooperación con otras formaciones, pero ha excluido a Vox.
Pongo un pero porque Vox es un partido tan legítimo como los demás, constitucional, que representa al 7,23% de los vecinos de Fuenlabrada, que lo han votado, lo que supone un total de 6.317 votos. Lo demócrata -a mi parecer- es ser el alcalde de todos: de los que han votado al PSOE y también de los que se han decantado por Vox.
Bien es verdad que los programas no serán coincidentes, por lo que poco o nada podría concederle Ayala a este partido, pero establecer de antemano una línea roja tan clara me parece poco consecuente con el título de demócrata. Al fin y al cabo, su sueldo de alcalde también lo pagan esos seis mil y pico vecinos votantes del partido de derechas.
Aunque el gesto de la búsqueda del consenso honra a Javier Ayala yo le pediría un paso más: hablar, explorar propuestas de todos, no discriminar.
Por José Luis Martínez-Almeida.
Se hace imposible pensar en San Isidro Labrador, Patrón de Madrid, sin pensar en el Madrid mismo. En el imaginario colectivo San Isidro representa la reconversión al cristianismo de un Madrid rodeado de tierras musulmanas, sus raíces y su historia, su cultura y su legado artístico y patrimonial, sus costumbres y sus fiestas, su idioma y su casticismo, sus gentes y la inagotable vida de la «ciudad más abierta de Europa», como la bautizó el muy madrileño Francisco Umbral antes incluso de que gobernara Manuela Carmena.
No soy muy dada a alabar a Pedro Sánchez. He seguido de cerca su trayectoria y que cae mal. Muy mal. Se ve que no tengo los mismos gustos que los que le harán Presidente del Gobierno de nuevo. Por eso él está ahí y yo en mi nido de avispa en un periódico regional.
Al grano. Me ha encantado la medida de obligar a todas las empresas, pequeñas y grandes, a llevar un registro del fichaje de los trabajadores. Se acabó la esclavitud con traje y corbata. Se acabó el comerse horas extras porque a tu jefe le gusta estar en la oficina y no tiene vida social o no quiere aguantar a sus hijos cuando llega a casa.
Ahora la inspección de trabajo sabrá quién hace horas extras. Y si se las pagan. Hasta ahora era una práctica bastante habitual quedarse hasta bien caída la tarde para terminar un proyecto. Pero terminabas un proyecto y empezaba otro, por lo que las horas extras pasaban de ser coyunturales a estructurales. Y ay de ti si te ibas a la hora, porque la mirada de tu jefe era implacable. Y la de tus compañeros. Conozco a una persona que tiene una hora para comer en su trabajo, pero su jefa le ha dicho que no quiere que se vaya a la calle aunque no tarde más de la hora prevista: debe comer en la oficina. ¿Para qué? Supongo que para que el trabajador se aburra y siga con su tarea antes de que pase su hora de comer. Creía que la esclavitud estaba abolida, pero se ve que es -o era- puro espejismo.
De modo que esas consultoras en las que comienzan su vida laboral muchos jóvenes recién graduados estarán buscando el modo de volver a hacer la trampa.
Accenture, Deloitte, Ernst & Young, KPMG, McKinsey, PricewaterhouseCoopers y otras del estilo tenían como práctica común exprimir a sus empleados bien trajeados a cambio de unas monedillas con la promesa de medrar y medrar, con el tiempo, en la empresa. Pero hasta entonces, todas las horas que dedicaran sus trabajadores esclavitos eran pocas. O lo que es lo mismo, obtener un buen margen de beneficios a costa de las horas extras no pagadas.
Eso se acabó. Estoy deseando ver cómo sortean la norma. Porque, de seguro, que lo intentarán.