Las calles se llenan de gente que pide elecciones ya "para echar a Sánchez".
La Conferencia de Presidentes celebrada este viernes estuvo lejos de ser un espacio de entendimiento o consenso.
Eso es lo que ha dicho Cuca Gamarra, todavía secretaria general del Partido Popular, en una entrevista este sábado: "Hay que salir a la calle para sacar a Sánchez de La Moncloa".
Realmente, no es el momento de enredarse en una hostilidad con las lenguas cooficiales.
Casi todos los actores de la trama maloliente tienen una cosa en común. Han pasado por la tienda del espía, donde se venden las artes necesarias para la fabricación de fango.
La pregunta del millón que centra el escenario de la política española podría plantearse en estos términos: ¿cómo es posible que sin Presupuestos, con la actividad parlamentaria prácticamente paralizada y, cuestión nada menor, con los casos de presunta corrupción que señalan a diversas personas del entorno del presidente del Gobierno, resulta que en los sondeos apenas se resiente la expectativa de voto favorable al PSOE? ¿Cómo se explica semejante anestesia social sí por señalar solo los que afectan al ex ministro José Luis Ábalos son casos que reúnen todos los palos del abanico de la picaresca más cutre agravada por el cinismo de quien por encargo de Pedro Sánchez en la moción de censura que tumbó a Mariano Rajoy debutó predicando moral y ofreciendo virtud frente a la corrupción ajena? ¿Cómo es posible que una forma de gobernar que en ocasiones ha dado muestras de autoritarismo y facilidad para retorcer las normas que rigen las democracias -pensemos en la Ley de Amnistía forzada como pago al apoyo parlamentario de los separatistas implicado en el intento de golpe del "procés" o la declaración de estar dispuesto a gobernar "con o sin el concurso del Legislativo"- no esté encontrando un reproche social que tendría su reflejo en las encuestas?
No es que España sea diferente.
Cuando observo a los honestos ministros de Pedro I, El Mentiroso, denunciar -con una mezcla de repugnancia y de dolor- el lío en que les está metiendo el PP, me pongo a cavilar en la posibilidad maquiavélica de que el PP -tan torpe en la asignatura de comunicación- haya podido urdir una trama que no se le hubiera ocurrido, ni a Simenon, ni a Ágata Christie, ni a Raymond Chandler.
Esta gentuza se pone a pelearse con motivo de lo que fue anunciado como una rueda de prensa (sin preguntas) y los pobres periodistas, enviados por sus medios al olor del escándalo, allí.
No uno, sino muchos examinandos de la Prueba de Acceso a la Universidad están éstos días en un ¡ay! No están seguros de saber escribir esa exclamación correctamente, mucho menos el clásico "ahí hay un hombre que dice ¡ay!", y éste año se le ha ocurrido a alguna autoridad ministerial, con muy buen juicio, penalizar las notas de aquellos que cometan en sus exámenes atentados contra la gramática y horribles faltas de ortografía.
Todos han escuchado o leído estos días la noticia: un médico del País Vasco, un referente en Cuidados Paliativos Pediátricos ha sido amonestado por asistir fuera del horario oficial a una niña de cuatro años en el final de su vida.
Veo a Leire Díez Castro, la "fontanera" que salió de las cloacas para ser reina por un día en un hotel de Madrid, como un bien acabado cruce entre el pequeño Nicolás y el ex comisario Villarejo.
Nicolás Maquiavelo dejó escrito que la política no tiene que ver con la moral.
Pedro Sánchez acumula escándalos como quien colecciona cromos, y aun así, sigue en La Moncloa como si nada. No dimite, no se inmuta, no da explicaciones. El presidente del Gobierno ha sobrevivido a episodios que habrían hecho caer a cualquier dirigente en cualquier democracia de nuestro entorno. Aquí, no solo no dimite: se envalentona, se hace el mártir y, por si fuera poco, amenaza con volver aún más fuerte.
La política económica de Donald Trump ha tomado un rumbo errático que amenaza con desencadenar una recesión global.
Dígase pronto y dígase con preocupación: sí como parece el Tribunal Constitucional se apresta a dar luz verde avalando lo esencial de la Ley de Amnistía será el Estado quien pedirá perdón por los hechos acaecidos en Cataluña en el intento de golpe del "procés" mientras que quienes infringieron la ley no solo no han pedido perdón sino que han manifestado su voluntad de repetir la intentona.
El bulo, como sombra interpuesta a la hostilidad de un entorno político -Sánchez y a la defensiva-, es de combustión rápida.
Las prisas, como se sabe, nunca son buenas. La única manera de defenderse de sus estragos es tomarlas con calma, que de ahí el sabio "vísteme despacio, que tengo prisa".
Lo que van a hacer Conde Pumpido y Montalbán, la ponente, apoyados en la mayoría sanchista que conforma el tribunal, lo sabemos todos: Dictaminar que es constitucional algo que supone una flagrante violación del texto y el espíritu de la Constitución.
Siete años se cumplían este 2 de junio desde que Pedro Sánchez, moción de censura contra Rajoy mediante, llegó a La Moncloa.
Cualquier palabra acerca de la degradación ética y la corrupción política que resulta de la forma inescrupulosa de gobernar el país, a la que se ha entregado con tenacidad Pedro Sánchez en los siete años que lleva al frente del Gobierno de España, ya es una palabra de más.
"Las cloacas atascan la política española", titula un diario nacional y uno de sus mejores columnistas hace una viñeta en la que dice: "Recordamos a la ciudadanía que si busca desinformación lo mejor es recurrir a los canales oficiales".
Salvo sorpresas de última hora en uno de los países más sorpresivos del mundo, el acontecimiento político de la semana será la Conferencia de Presidentes Autonómicos que, presidida por el Rey e impulsada por Pedro Sánchez, se celebrará el día 6 en Barcelona.
Entre mis muchas obsesiones se encuentra coleccionar fotografías significativas de la actualidad política.
No hacía falta que el tal Javier Pérez Dolset delatara al presidente del Gobierno y a su secretario de Organización en el PSOE, Santos Cerdán, como presuntos rectores de un plan destinado a desacreditar el trabajo de la UCO (un brazo operativo de la Guardia Civil) respecto a los presuntos delitos cometidos en las cercanías de Sánchez: su hermano, su esposa, su fiscal general y su ex número dos, José Luis Ábalos.