La tristeza de Alegría, perdón por el retruécano, debiera ser la tristeza de todos, y no por afinidad política con la ministra y portavoz del Gobierno, sino por adhesión a una forma de vida, de convivencia, de relación, en la que prime el respeto al prójimo.
Estos días de Semana Santa viene bien abandonar los debates muchas veces mezquinos de la baja política, las veleidades de unos y de otros, las mentiras que ocultan la realidad y centrarse en lo que de verdad importa: vivir una vida digna, hacer que la vida de los demás lo sea.
La democracia, tal y como se entiende en los ambientes más civilizados, está sufriendo sin duda un serio retroceso.
Más allá de los masajes sociométricos con los que periódicamente José Félix Tezanos, director del CIS, coloca al PSOE por encima del resto de partidos del arco parlamentario -el último publicado el martes les da un 32,5 %, 6,5 puntos de ventaja respecto del Partido Popular que retrocedería hasta 26.1%-, hay una realidad que merece ser analizada.
La inseguridad es lo que peor sienta a la economía y es lo que está consiguiendo Trump con su política arancelaria.
Dentro un par de semanas se cumplirá un año del sorprendente amago de retirada de Pedro Sánchez.
Polarización, enfrentamiento y reyerta política entre contrarios. Es la marca de los tiempos en el ecosistema teóricamente democrático en esta parte del mundo.
Con Mario Vargas Llosa no solo ha muerto el último grande de las letras hispanas, Premio Nobel, Premio Cervantes y Premio Princesa de Asturias, sino el único superviviente del fenómeno literario que conmovió al mundo de las letras y supuso una gran revolución en las de habla española.
La joven cuidadora en prácticas que grabó con su móvil las sevicias que una empleada de la guardería de Torrejón estaba propinando a una de las bebés a su cargo, ¿debió socorrer a la niña antes que filmar cómo la estaban maltratando, por mucho que esa grabación haya servido después para desvelar la realidad de esa guardería siniestra?
Se trata, ciertamente, de un dilema moral, pero éste caso podría relacionarse también con alguno de los efectos del uso desatentado, para todo, del llamado teléfono móvil, que ya no es un teléfono, sino, para el usuario, una especie de sustituto o suplantador de la realidad tangible, inmovilizándole frente a ella.
Los Estados Unidos son diferentes. Visto el caos generado por las contradictorias decisiones adoptadas por Donald Trump con los aranceles como arma de presión masiva y arbitraria -fortunas arrasadas en la Bolsa y pequeños ahorradores al borde de la ruina o directamente desahuciados- lo esperable era que desde la oposición a Trump, en el Partido Demócrata, se estuvieran escuchando voces criticando semejante improvisación y alertando hacia dónde puede llevar la confrontación comercial con el mundo en general y con China en particular.
No sabe usted, querido lector, cuánto siento, en un día como hoy, aún golpeado por la muerte del escritor de quien me ufano haberlo leído todo, Mario Vargas Llosa, y, encima, con la que está cayendo en el mundo, tener que dedicar esta columna a lo que la dedico.
En un poema dedicado al amor, en "La consolación de la filosofía", dice Boecio: "¡Qué dichosa serías, raza humana/ si el Amor que gobierna las estrellas/ gobernase también en vuestras almas!" Hermosa reflexión en tiempos de oscuridad como los que vivimos, donde fuera de casa un gobernante con tanto poder como capacidad para el despropósito está apunto de crear, si no la hecho ya, una de las mayores crisis de la historia reciente de la humanidad, enfrentando a unos con otros, provocando conflictos que pueden devolver a la humanidad al peo pasado, condenando a los más pobres a serlo aún más y haciendo que las leyes valgan menos que la banalidad de un gobernante cargado de soberbia y desprecio por todos los que no son como él.
Va a cumplirse un año, ocurrió el 24 de abril de 2024, desde que Pedro Sánchez anunció que se tomaba un período de meditación de cinco días para asegurarse de que seguir en la presidencia del Gobierno, con los ataques a la integridad de su mujer, 'merecía la pena'.
El Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) es un auténtico caos. La causa, según denuncian los propios trabajadores, es la falta de personal, a pesar de que se despidió a más de 2.000 personas que llevaban años trabajando para el organismo, y la puesta en marcha de una aplicación para tramitar las prestaciones que no funciona.
Todos los años miramos al mismo tiempo las previsiones meteorológicas, como si no hubiese más cosas en los periódicos o en los telediarios.
Cuando hay que aplaudir, aunque sea a Pedro Sánchez, se aplaude.
Lamentable espectáculo el de la reyerta verbal librada el jueves pasado por la tarde en los pasillos del Congreso.
A primeros de mayo la República Federal Alemana tendrá un nuevo Gobierno. Estará formado por la coalición de conservadores y socialdemócratas alcanzada tras las negociaciones que se iniciaron en función de los resultados de las elecciones celebradas el pasado 23 de febrero.
Creo haber escrito bastantes veces sobre la necesidad de que Pedro Sánchez lleva a cabo una urgente remodelación, más bien una crisis en toda regla, de su Gobierno.
Thomas de Quincey vivió a caballo de los siglos XVIII y XIX y, como sabe muy bien el lector, fue un escritor que no le hizo ascos al periodismo.
Decía Gustave Le Bon que "gobernar es pactar, pactar no es ceder".
Las chirriantes colisiones PSOE-PP durante la sesión de control al Gobierno de este miércoles, en ausencia de Sánchez, denotan que no será fácil un reencuentro de esos partidos en el plan de país para ayudar a trabajadores, empresas y sectores afectados por la pandemia arancelaria desatada por Donald Trump.
En tanto el mundo se despeña empujado por delincuentes, psicópatas y mafiosos, Podemos, ese disparate político que tanto avergonzó a la izquierda liberal y democrática, se propone resucitar matando.
Como en "La carta robada", el famoso relato de Edgar Allan Poe, la noticia estaba a la vista de todos.