No es la primera vez que escribo una crónica sin citar su nombre: no me merece siquiera la pena. Es un tsunami constante dentro del Gobierno. Ha impulsado una 'ley trans' que nadie quiere suscribir en los términos desastrosamente antijurídicos que su Departamento ministerial ha redactado.
Los españoles nunca mostraremos suficiente agradecimiento a doña María Jesús Montero Cuadrado por haber renunciado a ejercer la Medicina. La actual ministra de Hacienda, hace años, en un rapto de generosidad que, repito, nunca le reconoceremos bastante, decidió dedicarse a la política, y eso supone que nadie, jamás, tendrá que pasar por su consulta.
Cada sesión de control al Gobierno en el Congreso se convierte en un minidebate sobre el estado de la nación, con el Gobierno y el PP disparándose de uno a otro lado de la barricada. La de este miércoles no fue una excepción, pero a base de clavetear los respectivos argumentarios.
La legislatura se hace larga y en algunas de las acciones que impulsa el Gobierno se aprecia intranquilidad. Es evidente que ante el barrunto de un posible vuelco electoral quieren cerrar a toda costa el proceso de renovación del CGPJ con la vista puesta en la posterior elección de los dos magistrados de tendencia progresista que pueden situar en el Tribunal Constitucional.
El ministro de Inclusión y Seguridad Social no va a pasar a la historia económica de este país. Escrivá era uno de los ministros del gobierno de Pedro Sánchez que estaban llamados a dar tranquilidad, solvencia y profesionalidad.
Vivimos un tiempo tan peculiar --raro sería mejor palabra-- en el que parece que más que los hechos lo que verdaderamente cuenta es el relato que se hace de ellos. Tomemos como ejemplo la ruptura de las negociaciones entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo para renovar el CGPJ.
La vicepresidenta para Asuntos Económicos lleva semanas asegurando que la economía española está fuerte, que España es el país que más va a crecer y que el paro va como un tiro. Nadia Calviño ha obviado durante todo este tiempo las señales que mandaban todos los organismos nacionales e internacionales.
Mañana sábado, el PSOE se ha citado en la capital hispalenses. Tener 140 años de historia es para celebrarlo, lo que no significa que con tanta historia a la espalda no haya tenido sus agujeros negros y protagonizado hechos poco o nada edificantes.
Tras la Transición, el desmantelamiento de las disposiciones del Dictador han sido intensas y extensas, pero hay una que ha permanecido: el horario.
Con arreglo a la Geografía, y ateniéndonos al trazado del meridiano de Greenwich, deberíamos tener la misma hora que Londres, porque el Meridiano pasa por Alicante, Huesca, y Londres.
No, no queda casi nada de aquel PSOE que en la transición dio el sorpasso al Partido Comunista, el único que había ejercido la oposición al franquismo. Lo hicieron un grupo de jóvenes políticos, encabezados por Felipe González y Alfonso Guerra, que aterrizaron en la realidad, acabaron con los históricos en el exilio y vieron que era posible ganar.
El 7 de marzo del año pasado en una entrevista en "El País", el presidente del Gobierno anunció dentro del Plan de Recuperación el PERTE para el coche eléctrico y conectado. Desde entonces las vicisitudes por las que ha pasado este plan han sido numerosisímas.
De los males que padece nuestro país uno de los más dañinos es la polarización política. Dañino por lo que tiene de barrera insalvable para sacar adelante proyectos de los que podría derivarse un gran beneficio para el común de los ciudadanos.
Puede producir, y produce, gran sorpresa que nuestras más enfebrecidas feministas, hasta pasarse de grados y alcanzar el "transtorno", no solo no combatan el integrismo islámico contra la mujer sino que le hagan pamemas y arrumacos a sus inductores.
Las últimas encuestas apuntan a una ligera recuperación del PSOE en paralelo a un cierto frenazo del llamado efecto Feijóo. A lo mejor Tezanos no iba tan desencaminado. Si no por la diferencia de 4 puntos que el CIS atribuía al PSOE (por delante del PP), al menos en la tendencia.
El pasado viernes se celebraba el V Encuentro Económico Asegurador. Uno de los participantes era el director general de Productos Estadísticos del INE, Alfredo Cristóbal, quien avanzó que el PIB del tercer trimestre podría situarse en torno a cero "décima arriba, décima abajo".
Ahora sabemos que la prolongación del plazo para presentar enmiendas al proyecto de la llamada Ley Trans, en contra del espíritu inicial de llevarlo por la vía rápida (trámite de urgencia), responde al muy fundado temor de que la llamada "autodeterminación de género", tal y como viene contemplada en el proyecto, produzca un efecto desmovilizador del voto femenino en el electorado socialista.
Un profesor de violín ha sido despachado de su puesto en el Conservatorio de Castellón. Incluso los lectores veteranos, tras el titular, casi intuimos que habrá algún asunto de extorsión a alumnos o abusos, porque es difícil suponer que lo hayan puesto en la calle, por no saber tocar el violín, aunque estamos tan acostumbrados a los enchufes autonómicos que podría ser una hipótesis interesante.
Anda el PSOE estos días ensayando un gesto festivo para conmemorar que hace cuarenta años -el próximo día 28 se cumplen- Felipe González ganó las elecciones para el socialismo por primera vez en casi medio siglo.
En mayo de 2020, el Consejo de Ministros aprobó por Real Decreto-Ley la puesta en marcha del Ingreso Mínimo Vital. La idea era muy ambiciosa. Nada menos que "una prestación no contributiva que erradicaría la pobreza y favorecería la inclusión de personas en situación de vulnerabilidad".
A falta del dato irrefutable del recuento de los votos en el día de las elecciones legislativas, las encuestas amenizan el panorama político nacional. En todas las que se van conociendo hay tres constantes: el anuncio de la desaparición de Ciudadanos, una pérdida sensible de apoyo electoral en el caso de Unidas Podemos y, tras las elecciones andaluzas, un cierto retroceso en las expectativas de Vox.
Cualquiera de los que escribimos en los medios procuramos huir de las redundancias, y por eso he dejado de escribir "nacionalismo totalitario", porque el nacionalismo, intrínsecamente, es totalitario frente a los que no piensen como ellos.
En los sondeos publicados en los tres últimos meses el PP encabeza todas las series con una ventaja de entre 8 y 10 puntos de porcentaje de voto respecto del PSOE. En todas las encuestas menos en las que publica el CIS y cocina su presidente, José Félix Tezanos.
Me ha impresionado el relato del corresponsal de El País en Pekin cuando describe el sincronizado pase de páginas del discurso de Xi Jinping, a medida que lo iba declamando ante los 2.300 delegados (delegadas, ni una, salvo error u omisión del comentarista) del XX congreso del Partido Comunista Chino.
Es una evidencia que el Gobierno no está gestionando bien los fondos recibidos de Europa para modernizar la economía. Las cifras cantan. La ejecución de los miles de millones que han llegado hasta ahora es ridícula.