En Colombia, por unos segundos, Pedro I, El Mentiroso, fue presidente de la República Española. Como Niceto Alcalá Zamora. Como Manuel Azaña. O como Diego Martínez Barrio. Así lo anunció, la voz en off de la presentadora, que explicaba el acto de la comparecencia conjunta de los dos mandatarios.
Juan Ramón Masoliver ha publicado recientemente un hermoso libro de poemas, "La Plenitud del vacío", a caballo entre los recuerdos del pasado y el final de la vida. Lo nuestro, políticamente hablando, cuando empieza el curso político, es la plenitud de la incertidumbre.
Baila con amigos, en casa o en algún "pub" a la salida de un concierto, y no se le da mal. Supongo que bailando, Sanna Marin se desintoxica un poco de sus responsabilidades de gobierno, pero de lo que no cabe duda es de que disfruta lo suyo.
A mis hijos, y a los hijos de mis amigos, siempre que tengo ocasión de expresar una opinión sobre afiliaciones políticas, les advierto de que, en bien suyo y de sus padres, no se hagan militantes del PP.
Los demócratas también nos equivocamos. Un tal Adolfo Hitler llegó al poder gracias a los votos de sus compatriotas. Donald Trump alcanzó la presidencia gracias a la voluntad de los electores estadounidenses, aunque luego se le estropeara la pata de cordero, cuando intentó asaltar el Capitolio y anular las elecciones que le dejaron fuera.
Dice el presidente que las informaciones sobre una posible remodelación próxima del Gobierno son "intoxicaciones". Y es cierto que nadie, excepto el propio presidente, sabe cuándo tendrá lugar una crisis en el Ejecutivo ni cuál será su extensión y alcance.
Recuerdo perfectamente la rueda de prensa en la que el ministro de La Seguridad Social nos contó las maravillas del Ingreso Mínimo Vital. Tal era la euforia por la cantidad de datos de los que disponía que hasta 2,5 millones de personas lo iban a recibir en no mucho tiempo.
Puede que usted piense que se trata de otra serpiente de verano, pero el caso es que parece que en el ánimo de algunos ministros se ha extendido esa incómoda sensación de que en los ámbitos del 'jefe' hablan de ellos, pero no con ellos; de que se está realizando desde la altura máxima del poder una especie de evaluación, lo bien hecho, lo mal, y lo nulo, que en algún caso esto último es mucho.
La vicepresidenta para la Transición Ecológica ha valorado positivamente la petición del canciller alemán para que se construya el gasoducto que permitiría llevar gas desde España y Portugal hacia el centro de Europa.
Saber que el jefe del Ejecutivo , sus 22 ministros y los 1.300 asesores, están de vacaciones me ha suscitado un alivio familiar, que casi no recordaba, y que me ha retrotraído a mis años juveniles, cuando aparecía en el No-Do (Noticias y Documentales) el dictador, a bordo del Azor, por aguas de San Sebastián, o en el Pazo de Meirás.
El totalitarismo del secesionismo catalán no se ha olvidado de las guarderías infantiles para ordenar la inmersión lingüística. Es coherente. El buen totalitario siempre desconfía de la fortaleza de la sociedad a la que tiene sujeta, y procura que no haya resquicios donde su ideología totalitaria pueda mostrar signos de debilidad.
El martes entrará en vigor el decreto de ahorro energético que la semana pasada aprobó el Gobierno. Una norma que ya ha sido cambiada "de facto" antes de entrar en vigor y que no va a dar más que problemas a los que lo tienen que cumplir bajo amenaza de duras sanciones.
Que la guerra iniciada por Putin nos iba a hacer sufrir era algo que intuíamos incluso antes de constatar que la cruel invasión de Ucrania por al autócrata ruso iba a ser mucho más duradera de lo previsto.
Los refranes no de están de moda. Han caído en el olvido pero en estos días no se me va de la cabeza uno al que mi madre era muy aficionada cuando veía que solventaba mi maleta en medio segundo.
Esto, apreciado Pedro Sánchez, querida Isabel Díaz Ayuso, no puede seguir así. Estamos ante una segunda edición del conflicto por los confinamientos, las restricciones en la hostelería, los estados de alarma, pero en versión energética.
Un agosto más compruebo, por si hiciera falta, la triste realidad: soy un gordo en la playa. Especie, por lo que veo, cada vez más en riesgo de extinción en un país que presume de tener unos representantes institucionales, el Rey y el presidente del Gobierno entre otros, que podrían hacer anuncios de esos perfumes que rozan lo escandaloso.
Es un hecho: nos ha tocado vivir el peor primer semestre para las acciones mundiales del último medio siglo. La combinación de unas resistentes y elevadas tasas de inflación, junto con un giro muy agresivo por parte de los principales bancos centrales del mundo, el grave empeoramiento de los riesgos geopolíticos y los coletazos de la pandemia de COVID-19, han resultado ser un cóctel demasiado indigesto para unos mercados bursátiles que han retrocedido una media del 21% en los primeros seis meses del año 2022.
El jefe del Ejecutivo nos ofreció el viernes pasado un balance de estos primeros siete meses del año. Y de nuevo decepcionó. El autobombo, la falta de asunción de responsabilidades y el anuncio de que mañana lunes en un consejo de ministros se aprobarían medidas para ahorrar energía marcaron una comparecencia en la que de nuevo Sánchez se rió de los españoles.
Temo que el balance de fin de curso, este jueves, de Alberto Núñez Feijóo, en su afán por adelantarse al que iba a hacer este viernes el presidente del Gobierno, fue un acto fallido e inoportuno, aunque estuviese bien, en mi opinión, la estructura de la crítica al Gobierno, que era lo que correspondía.
Conviene no perder tiempo. Una vez que Pedro I, El Mentiroso, ha salido a abroncar al Tribunal Supremo por atreverse a condenar a los siempre honrados ciudadanos socialistas, debe pedir de inmediato al poder Judicial que dicte una sentencia para que encierren en la cárcel a Francisco Camps.
Una de las batallas más duras que se avecinan entre Gobierno y oposición -y mira que son muchas y casi cruentas- será, imagino, la del indulto a José Antonio Griñán, ex presidente de la Junta andaluza y del PSOE, condenado a seis años de prisión por el Supremo por su participación en el 'caso ERE', aunque aún falta por conocer el texto de la sentencia del Tribunal.
Los jóvenes que tengan 18 años o los cumplan este año ya pueden solicitar el bono joven cultural de 400 euros. Patrocinado por el ministro de Cultura y avalado por supuesto por el Gobierno, vamos a tirar un dinero con una fórmula que me recuerda mucho a la ocurrencia del que fuera ministro de Industria, Miguel Sebastián.
Creo que descubrí el pulpo en Sangenjo, mucho antes de que conociera al que luego sería su regidor , Telmo Martín, y debió ser al principio del decenio de los sesenta del siglo pasado. Descubrir puede que sea un término inapropiado, porque sabía lo que era el pulpo y lo había probado, pero fue allí, en las Rías Bajas, donde percibí lo que la materia prima y la cocina sin sofisticaciones podían lograr.
Las consejerías de sanidad de las Comunidades Autónomas reconocen que les faltan médicos y personal de enfermería.