Seis días después de la invasión de Ucrania por tropas de infantería, unidades acorazadas y dos batallones de paracaidistas, el Ejército ruso no ha conseguido su principal objetivo: conquistar y ocupar Kiev, la capital.
¿Era evitable esta guerra entre Rusia y Ucrania? Yo creo que sí, a pesar de que Rusia este dominada por Valdimir Putin, un autócrata con sueños de grandeza al que le gustaría reeditar la URSS y que se está encontrando con una resistencia valiente por parte de los ucranianos.
Ha bastado que cuajara el nombre de Alberto Núñez Feijóo como futuro líder nacional del Partido Popular para que sonaran las primeras salvas y no precisamente de bienvenida por cuenta de algunas de las terminales del entramado mediático que acompaña al Gobierno de Pedro Sánchez.
La invasión de Ucrania por el sátrapa Putin tiene unas consecuencias económicas aún difíciles de evaluar. Las primeras reacciones en los mercados fueron devastadoras. El petróleo superó los 100 dólares, el precio del gas subió hasta un 60%, las bolsas se hundieron y los precios de las materias primas se desbocaron.
El Gobierno ha decidido prorrogar un mes más la fórmula de los ERTE en vigor, aunque con una caída significativa en la bonificación de las cuotas a la Seguridad Social. Pasado ese tiempo, tendrán que adaptarse a la nueva configuración prevista en la Reforma Laboral aprobada hace unos días en el Congreso de los Diputados.
El atajo del que se ha servido Francina Armengol para dejar fuera de la Constitución parte de su Artículo 3 ha sido deslumbrante. Ni reforma constitucional, ni debate previo, ni zarandajas que hacen perder el tiempo.
El ministro de Seguridad Social presentó esta semana una nueva propuesta sobre la cotización de los autónomos. Después de las críticas cosechadas por el fondo y la forma en que puso encima de la mesa su anterior documento, parece que Escrivá ha decidido cambiar tramos y cantidades.
Una victoria pírrica es hoy también una victoria por la mínima o de escaso valor, pero originariamente utilizábamos la metáfora para referirnos exclusivamente a aquellos triunfos conseguidos con gran daño para el vencedor, en recuerdo al que logró el rey Pirro frente al ejército romano tres siglos antes de Cristo.
Sinteticemos. Conviene esquematizar esta especie de suicidio a cámara lenta del PP que llena de estupor a la opinión pública: Ayuso acusa a Génova de espiar a su familia y acusarla sin pruebas de una mala práctica, mientras que Génova acusa a Ayuso de falta de ejemplaridad y, de paso, de querer desestabilizar al PP y poner palos en la rueda de las aspiraciones de Pablo asado a la Moncloa.
El pulso entre la dirección nacional del PP -Pablo Casado, Teodoro García Egea- y la presidente de la autonomía madrileña, Isabel Díaz Ayuso, ha desembocado en una guerra abierta.
Ellos solitos han entrado en zona de penumbra. Resulta increíble que el PP, principal partido de la oposición, se encuentre inmerso en tantos charcos. Ganó las elecciones de Castilla y León después de perder más de 50.000 votos, dejando que Vox, su principal adversario, subiera como la espuma.
Tiene suerte, una inmensa suerte, Pedro I, El Mentiroso, porque a pesar de que hay jornadas en que sus falsedades e imposturas parecen ponerle al alcance de la mano la presidencia del Gobierno a Pablo Casado, éste tiene una clara vocación de afianzarse como primer ministro de la Oposición.
Se han celebrado en España cinco elecciones en los dos últimos años y la izquierda ha perdido cuatro. El gobierno de socialistas y comunistas apoyados por independentistas, nacionalistas y herederos de terroristas ha destruido la economía del país y ha sido incapaz de dar soluciones a los problemas reales de la gente.
La Comisión Europea hizo públicas esta semana sus previsiones económicas para este año. En el caso de España, mejora en una décima las anteriores. Es decir, el PIB podría acabar 2022 con un crecimiento del 5,6%, 1,4 puntos por debajo de lo que contemplan los Presupuestos Generales del Estado.
Castilla y León vota dentro de dos días. Entre los candidatos más relevantes, aspiran a gobernar los mismos que se presentaron hace tres años. Alfonso Fernández Mañueco, quien dijo que debía gobernar la lista más votada, pero llegó a la presidencia a pesar de cosechar los peores resultados de su partido en la historia; y Francisco Igea, líder de un partido como Ciudadanos que afirmaba llegar para regenerar la política, pero acabó apuntalando al partido que llevaba más de 30 años gobernando la comunidad.
La vicepresidenta del Gobierno y ministra de Trabajo intenta convencer a la opinión pública de lo bien que le ha salido la reforma laboral. Se le olvida a Yolanda Díaz que su intención era derogar la reforma de Fátima Báñez y que si no es por el "caso Casero" a estas alturas podría estar fuera del Gobierno o, en todo caso, muy tocada.
Ayer, las feministas comenzaron a salir a los medios para informar sobre la manifestación que preparan para el próximo ocho de marzo.
No tienen mucha fortuna las feministas con esta manifestación, últimamente.
La comparecencia esta semana de la presidenta del BCE era una de las citas económicas más esperadas de la semana. Cierto que estos días había muchos lugares a los que mirar con interés.
Se preveía que la votación para convalidar el decreto de la reforma laboral iba a tener un resultado apretado. Pero ni el guionista más retorcido habría sido capaz de imaginar el fin de la historia: que la reforma estuviera a punto de decaer por el voto de dos diputados de UPN que rompieron la disciplina y votaron contra el acuerdo de su partido y contra la reforma, y que se salvase finalmente gracias al voto favorable de un destacado diputado del Partido Popular, Alberto Casero, que por error votó contra su partido.
De la misma manera que es difícil entender la dualidad de Jesucristo -hombre y Dios- resulta difícil de entender la personalidad doble de cualquier presidente del Gobierno que es, a la vez, presidente del Gobierno y jefe de su partido.
El Gobierno ha tenido ya que reconocer que apenas ha adjudicado una cuarta parte de los fondos europeos recibidos hasta ahora del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
El Presidente de Gobierno está preocupado, y no es para menos, por el devenir de la reforma laboral preparada por su vicepresidenta Yolanda Díaz. Y es que sus queridos socios, los partidos independentistas, le están poniendo "morros" a la reforma laboral y sin duda Sánchez se juega mucho en el envite, tanto como la vicepresidenta y cada uno por razones distintas.
Si tengo que decirle la verdad, mi tentación esta mañana, ante el vértigo del folio vacío, estaba en escribir algo sobre ese festival en el que se ha seleccionado, muy polémicamente por cierto, a nuestra representante en el festival de Eurovisión, que es un concurso decadente en que, eso sí, participan las televisiones europeas y le conceden un auge que quizá, por su generalmente ramplona calidad, no merecería.
El odiador es un espécimen muy característico, un auténtico endemismo, de la fauna española. Forma parte de lo que antes se llamaba, cada época tiene sus palabros, idiosincrasia, y ahora elemento identitario común.