Cualquier tonto contemporáneo está convencido de que la realidad cambia, no cavilando sobre los problemas, indagando las soluciones más apropiadas y poniéndose a trabajar, sino denominando a la realidad de otra manera.
Pese a que el Ejecutivo va sorteando dificultades no cabe decir que viva su momento más dulce, todo lo contrario, pero hete aquí que se ha encontrado con un regalo que no esperaba: el patético espectáculo que el Partido Popular le está ofreciendo en bandeja.
En China aterrorizan a la población con un inminente desabastecimiento de comestibles, en Austria y en Alemania con un apagón general, y aquí con las pensiones, esto es, con la supuesta inviabilidad del sistema, mediante el cual, por ejemplo, el que se ha deslomado trabajando toda la vida y aportando su cuota al común, recibe en la vejez, cuando ya no puede deslomarse ni aportar, un dinero para no morirse antes de tiempo, de hambre.
Alguien está enredando más de la cuenta en el entorno de la dirección nacional del PP en contra de los intereses de la marca nacional del partido conservador, que es el pilar derecho de nuestro sistema y en ese sentido también afecta a su estabilidad.
Al final, las semanas de máxima tensión entre los dos socios de Gobierno, resulta que se debían a una sola palabra: derogar. Estamos hablando, como se supone, de la reforma laboral que enfrenta al Ministerio de Economía, con la vicepresidenta Nadia Calviño al frente, y el Ministerio de Trabajo, con la vicepresidenta Yolanda Díaz al frente.
El Gobierno ha pasado la prueba de fuego de sus Presupuesto Generales del Estado para 2021 en el Congreso de los Diputados. Los dos grupos políticos necesarios no han presentado enmienda a la totalidad, es decir, que no han sido devueltos.
Por segunda vez el Partido Popular ha sido condenado, como responsable civil subsidiario, por las obras de su sede en la calle Génova de Madrid. La sentencia describe como la citada reforma se pagó con dinero negro que Barcenas guardaba en una caja fuerte de su despacho y que provenía de "donaciones" al partido.
Satisfecho por la ya prácticamente segura aprobación de 'sus' Presupuestos --nuca dudó, ni él ni casi nadie, de que lo lograría--, sin haber hecho, reconozcámoslo, concesiones demasiado onerosas ni a ERC ni al PNV, Sánchez se dedica este fin de semana a engordar su álbum de fotos.
Precio de la factura eléctrica, suministro de gas desde Argelia, inflación disparada y como alivio, el descenso del paro que, objetivamente, es una buena noticia. Podrían añadirse otras circunstancias pero, sin duda, el gran tema son las discrepancias en el seno del Gobierno de coalición.
Mis conocimientos sobre Economía son tan elementales como los que poseo sobre el motor de explosión de cuatro tiempos. Sin embargo, distingo que una inflación del 2% es bastante mejor que la del 5% que se está implantando en Europa.
Es un clásico que los socialistas cuando no quieren reconocer la realidad la cambian. Pasó con Zapatero y sus ministros de Economía en la anterior crisis económica. Tanto el presidente como Solbes o Salgado para no reconocer que había una recesión se inventaron nuevos términos que evitaran la palabra crisis.
Se pueden discutir muchas cosas en relación a la condena y a la retirada del acta de diputado de Alberto Rodríguez, desde la propia sentencia hasta el embrollo jurídico y competencial que su accidentada aplicación ha generado, pero lo que no se puede discutir es que los siete años que la administración de justicia ha tardado en juzgar los hechos objeto de litigio es un plazo de tiempo rigurosamente inaceptable.
En los enfrentamientos entre algunos miembros del Gobierno --partidarios o reticentes a la derogación de la Reforma Laboral-- hay algo de teatro. Pero a pesar del ruido mediático no parece que las discrepancias de Podemos vayan a provocar la ruptura de la coalición en la que se apoya el Gobierno.
Los socios del Gobierno siguen a la gresca y no sólo en materia económica. La última ha tenido de nuevo como protagonistas a Calviño y Díaz a cuenta de la reforma laboral.
Poco a poco, el automóvil se comienza a convertir en un objeto peligroso. No me refiero a las consecuencias derivadas de su mal uso en la conducción, que pueden provocar heridos y muertos, sino un objeto cuyo peligro comienza al minuto siguiente de haberlo adquirido.
Las palabras de Arnaldo Otegi lamentando el irreversible dolor provocado a miles de personas por los asesinatos y demás atentados cometidos por la organización terrorista ETA sonaron a impostura .
Pedro Sánchez llegó a la Moncloa tras una moción de censura. Los motivos expuestos en aquel momento para desbancar a Mariano Rajoy del Gobierno fueron básicamente dos: la corrupción y la falta de transparencia.
Cada día -¡cada día!- los policías españoles reciben 26 agresiones. No creo que ni en Estados Unidos, ni en Suecia, ni en la vecina Francia suceda lo mismo. Sólo en mi pueblo, Zaragoza, en una misma semana, han golpeado a dos policías, Teniendo en cuenta que hay 52 capitales de provincia, parece que los aragoneses contribuimos a la media nacional con entusiasmo.
Felipe no necesita a Pedro Sánchez --como sujeto político está ya en los libros de Historia--, es Sánchez quien necesitaba la foto de un abrazo que, repetida cien veces por los medios, transmite la idea de que el ex presidente avala a quien ha convertido el PSOE, en lo que nunca antes fue: un partido presidencialista.
De repente, de forma inopinada, el líder de la oposición, Pablo Casado, "sorprendió" al auditorio de la sesión de control en el Congreso al ofrecer un posible acuerdo para renovar las instituciones.
Los Presupuestos Generales del Estado para 2022 ya están en el Congreso. Son unas cuentas que se basan en unas previsiones que nadie comparte y, por lo tanto, una recaudación que parece exagerada.
Un eminente politólogo amigo me advierte, siempre que le pido algún comentario sobre las encuestas que van apareciendo, que estas son, dice, "una especie de fake news, con las que se consuelan o fustigan los políticos y quienes de ellos viven".
Valencia parece haberse convertido en ciudad talismán. Si hace unos días, fue el PP el que cerró en la ciudad del Turia su Convención, este fin de semana le ha tocado el turno al PSOE.
Desconozco si el presidente de la Junta de Andalucía está preparando el terreno para convocar elecciones anticipadas. Pero anda en los últimos días, en declaraciones públicas y a través de las redes sociales, reivindicando que en sus dos años y medio de gobierno ha rebajado los impuestos a sus ciudadanos y ha conseguido que Andalucía esté entre las cinco comunidades autónomas con menor presión fiscal.