El Gobierno ha tenido ya que reconocer que apenas ha adjudicado una cuarta parte de los fondos europeos recibidos hasta ahora del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
El Presidente de Gobierno está preocupado, y no es para menos, por el devenir de la reforma laboral preparada por su vicepresidenta Yolanda Díaz. Y es que sus queridos socios, los partidos independentistas, le están poniendo "morros" a la reforma laboral y sin duda Sánchez se juega mucho en el envite, tanto como la vicepresidenta y cada uno por razones distintas.
Si tengo que decirle la verdad, mi tentación esta mañana, ante el vértigo del folio vacío, estaba en escribir algo sobre ese festival en el que se ha seleccionado, muy polémicamente por cierto, a nuestra representante en el festival de Eurovisión, que es un concurso decadente en que, eso sí, participan las televisiones europeas y le conceden un auge que quizá, por su generalmente ramplona calidad, no merecería.
El odiador es un espécimen muy característico, un auténtico endemismo, de la fauna española. Forma parte de lo que antes se llamaba, cada época tiene sus palabros, idiosincrasia, y ahora elemento identitario común.
El INE publicó la semana pasada los datos relativos a la EPA y al PIB de 2021. Lo primero que se puede decir es que son en general buenos, pero también que contienen en sus tripas mucha letra pequeña.
La mentira forma parte del comportamiento humano. Y cuanto más resabiado es el público, más fácil es que le mientan. Ahora que parece que la información fluye "transparente" desde cualquier lugar y por infinidad de medios, la mentira campa a sus anchas.
Me duele el abandono de la España vacía. Y me duele que las gentes de segunda o tercera generación de desertores de la tierra sólo vuelvan a mi pueblo en verano, desde Madrid, Bilbao o Barcelona, para bailar "Paquito el chocolatero" en las fiestas patronales.
Sea cual sea el desenlace de la crisis entre Rusia y Ucrania, el ganador, a medio plazo, será China. Porque más allá de la confrontación política directa entre EE.UU. y la Unión Europea con Rusia --esperemos que la cosa no se traslade al ámbito militar--, Pekín observa a distancia el proceso a sabiendas de que la confrontación debilita a las tres partes.
Confío en que nadie me tome por aquel engreído colega que, hace ya no pocos años, desde las páginas de un pequeño periódico provincial español, escribió una tribuna que comenzaba así: "advierto al Kremlin, por tercera y última vez.
El Gobierno sigue empeñado en molernos a impuestos. Cualquier excusa es buena, pero ahora se ha buscado dos. Por un lado, el Plan de Reestructuración enviado a Bruselas y, por otro, el informe que el próximo mes presentará el comité de expertos fiscalistas propuesto "ad hoc" y del que en los últimos días se han descolgado dos por las maniobras de la ministra Montero.
En la nueva ley totalitaria que prepara el Gobierno, en contra del criterio y del sentido común de la Justicia, el propietario de un piso pasará automáticamente a ser considerado un personaje sospechoso, en cuanto deje de ocupar la vivienda.
Es complicado hablar de una democracia auténtica cuando se pone precio, y se cobra, a cada acuerdo, no por mejorar una norma para el conjunto de los ciudadanos sino por intereses partidistas y por mantenerse en el poder.
La vicepresidenta de asuntos económicos no muestra intención alguna de modificar sus optimistas previsiones ni de crecimiento ni de empleo. Se empeña Calviño en llevar la contraria a todos y cada uno de los organismos, servicios de estudios y economistas que regularmente publican expectativas.
El canciller alemán visitó España el lunes en su gira por otros países. Su encuentro con Sánchez, como se suele decir en estos casos, fue cordial y coincidieron en muchos asuntos.
A falta de cuatro semanas para que se celebren las elecciones autonómicas en Castilla y León, la campaña electoral se desarrolla a velocidad de crucero. Alfonso Fernández Mañueco, el candidato popular a la reelección como presidente de la Junta, estuvo durante el fin de semana arropado por la plana mayor del PP, con Pablo Casado a la cabeza y los presidentes de Galicia, Andalucía, Murcia y la presidenta de Madrid.
Las primeras decisiones que ha tomado el Gobierno sobre el reparto de los fondos europeos del llamado Mecanismo de Recuperación y Resiliencia está evidenciando lo peor de la política.
A lo largo de la vida he topado con gente rara y anormal, pero en este último periodo ocurre una circunstancia distinta, y es que gente anormal ocupa cargos de responsabilidad o son muy conocidos por méritos deportivos, pero su comportamiento resulta extravagante.
Desde el minuto uno de la legislatura, el presidente del Gobierno ha venido creando precedentes. Desde hace ya dos años, estamos asistiendo a posicionamientos, pactos, socios y un gobierno legítimo pero absolutamente inédito en la democracia española.
Supone el presidente del Gobierno que para ir quitándonos de encima el trágico marrón de la Covid, lo mejor es tratarla como si fuera otra cosa. Por ejemplo, como una gripe.
El nacimiento de diferentes candidaturas provinciales que, en nombre de la "España vaciada", se presentan a las elecciones en Castilla y Leon, denota la incapacidad del sistema autonómico para resolver los problemas de sus conciudadanos desde la cercanía geográfica.
En mi estado de perplejidad por la marcha de la pandemia, una alerta en los espacios del sentido común. Por sexta vez se vuelve a hablar de un próximo "retorno a la normalidad", después de cinco fracasos.
Más que un gobierno de coalición, cada día que pasa el Consejo de Ministros que preside Pedro Sánchez se asemeja a un gobierno de cohabitación. ¿Cuánto tiempo tardará Sánchez en repudiar a Podemos fingiendo que nunca fueron sus socios en el Gobierno? A corto plazo no, desde luego.
La semana pasada se publicaron los datos de paro y cotizantes a la Seguridad Social del mes de diciembre. El Gobierno, con Sánchez a la cabeza, se deshizo en elogios y parabienes.
De momento, que uno sepa, no es obligatorio ser partidario del capitalismo salvaje, como tampoco se necesita ser comunista para deplorarlo. Así pues, el hecho de que un comunista, cual es el ministro de Consumo, Alberto Garzón, denuncie el sindiós de las macrogranjas y de la ganadería intensiva, acabada expresión del capitalismo más desatado, no invalida la sencilla verdad que cualquiera puede ver con solo abrir los ojos, la de que semejante forma de producción alimentaria conduce a la ruina.